¿De qué lado estás Alberto?

Con el debido respeto a tu investidura de Presidente de la Nación, Alberto Fernández, me he tomado la libertad de tratarte de vos porque soy uno de los contribuyentes que cargan sobre sus hombros el descomunal gasto del Estado y, por ende, el pago de los sueldos de nuestros gobernantes.
Aclarado lo anterior, te comento que la cuarentena y una mirada a los hechos que han dominado la escena política en estos cuarenta y cinco día de encierro, me llevaron a la necesidad de desentrañar cómo es realmente la persona que está a cargo de mi país, considerando la responsabilidad que le cabe en el futuro de mis hijos y nietos. Te lo planteo con honestidad y la mejor intención, ya que a través de los años he visto, como si estuviera parado frente a una calesita, opiniones y posiciones totalmente contradictorias que giran en tu manera de actuar.
Por ello, necesito preguntarte: ¿de qué lado estás Alberto? ¿de Perón, del «tío» Cámpora, de los dos según convenga la ocasión? Porque todos los argentinos, tanto los que votaron por vos como los que no lo hicieron, necesitamos saber si sos un Presidente que dispone libremente de los atributos que le otorga la constitución o, lamentablemente, dependés de los estados de ánimo de Cristina, que fue quien te puso allí.
Para comprender mi inquietud, quién mejor que vos que te toca poner la cara y decidir ante la explosiva situación que estamos viviendo, con riesgo de muerte ante el coronavirus por un lado y de entrar en una situación de pérdida masiva de fuentes laborales, por otro, que nos llevaría a un quiebre de la economía nacional y a una miseria generalizada.
Aunque no estoy en condiciones de decirte qué conviene hacer para salir a flote, como ciudadano no encapsulado políticamente puedo sugerirte qué no debés hacer para resguardar tu imagen presidencial, la que nos es tan necesaria en estos momentos de incertidumbre.
Lo primero que te pido, Alberto, es que dejés muy en claro, si podés hacerlo, que el Presidente de los argentinos sos vos y no Cristina.
Lo segundo en importancia es que evités que tus funcionarios roben a través de compras con sobreprecios millonarios y otros múltiples enjuagues, como antes lo hizo Boudou involucrado en la compra de la empresa que imprime los billetes, porque la gente creerá que estás pegado a esa corrupción. Y, por supuesto, es imprescindible que denunciés penalmente a todos los responsables. No los protejás porque son «compañeros», como sucede con Sergio Arroyo en el escándalo de los sobreprecios a los alimentos para la gente necesitada que iban a adquirir desde el ministerio de Desarrollo Social, ya que él, como titular de área, debió aprobar la operación. Lo mismo que pasó con la compra de alcohol en gel en el PAMI bajo la responsabilidad de Luana Volnovich, y también con las compras irregulares de kit para protección de la salud en el ministerio de Seguridad de la Nación a cargo de Sabina Frederic.
Tercero, te ruego priorizar el interés nacional sobre cualquier ideología que pretendan imponerte. Simplemente usá el sentido común, que indica que primero está el bien de todos los argentinos y mucho, mucho después el acomodamiento político.
Otro humilde consejo: delineá claramente tu posición en vez de decirle a cada sector lo que ellos quieren escuchar, porque si bien eso te da cintura política y permite ganar aliados, a la vez te desacredita como persona ante la sociedad, que actualmente está mucho más despierta que hace años. O sea, hacé menos «partidismo» y más gobierno.
No tocaré el tema de la suelta de delincuentes, ya que la ciudadanía de bien, aunque encerrada por el Coronavirus, se expresó la noche del jueves con fuerza y categóricamente a través de un histórico cacerolazo, obligándote a cambiar el discurso raudamente.
Para finalizar, Alberto, te digo algo que seguramente ya sabés, pero que vale la pena reiterar: todos los argentinos necesitamos que te pongás decididamente del lado de la gente y destinés tu tiempo y esfuerzo a realizar una excelente administración, que necesitamos con desesperación después de tantos años de fracasos.
Cumpliendo estas premisas, que de muy buena fe me he atrevido a plantearte desde San Rafael, Mendoza,, lo demás estoy seguro que lo podrás pilotear con la experiencia que has acumulado durante tu desempeño en los gobiernos que hemos tenido en estas casi cuatro décadas de democracia.

Gaza