Debate por la medición de la inflación y algunas señales de la economía en un contexto de baja actividad

La discusión en torno al índice del INDEC, la estabilidad de las principales variables macroeconómicas y la falta de recuperación del salario real marcan un escenario económico complejo, con sectores productivos que aún no logran repuntar y expectativas puestas en las reformas estructurales.

La economista Paula Pia Ariet analizó el actual escenario económico nacional, atravesado por la polémica en torno a la medición de la inflación, la estabilidad de algunas variables clave y las dificultades que aún persisten para que la actividad económica logre despegar. En diálogo con Diario San Rafael y FM Vos 94.5, puso el foco en la importancia de sostener instituciones creíbles, en la necesidad de generar confianza y en la urgencia de avanzar con reformas que permitan mejorar la competitividad y el empleo.

En primer lugar, Ariet se refirió a la controversia generada alrededor del Instituto Nacional de Estadística y Censos (INDEC) y los índices de medición de la inflación que data del 2004, ya totalmente obsoleto en la ponderación, y el que se iba a aplicar de 2018. “Era muy bueno lo que se venía dando, que se sostuviera el INDEC independientemente de quién fuera el gobierno. Eso me parecía algo que era superimportante”, sostuvo, y explicó que la discusión de fondo no debería ser excluyente. “La discusión que hoy hay es: uno quería mostrar realidad y el otro quería mostrar evolución. Los dos, de alguna manera, son superimportantes”, afirmó.

En ese sentido, remarcó que tanto reflejar con precisión la situación actual como mostrar la evolución de los indicadores resulta clave para evaluar el impacto de las políticas económicas. “Mostrar si con las medidas que estaban teniendo realmente evoluciona a un signo de que baja la inflación es importante, es un impacto muy fuerte”, señaló, aunque cuestionó que no se haya podido compatibilizar ambos enfoques. “La pregunta para mí es por qué no se pudieron hacer las dos cosas, y ahí yo creo que indudablemente no hubo política posible para poderse manejar”, indicó.

Al profundizar sobre el cambio de metodología en la medición de la inflación, Ariet consideró que el principal problema hubiera sido la falta de comparabilidad. “No creo que hubiera impactado en este mes. Creo que lo que iba a pasar es que no ibas a tener un parámetro para poderte comparar con los meses anteriores”, explicó, y ejemplificó la situación con otros indicadores económicos. “Se cambiaba la forma en la que se medía la inflación y eso daba un número que no podías tener ningún tipo de comparación”, agregó.

De todos modos, sostuvo que la tendencia inflacionaria muestra señales similares independientemente del índice utilizado. “La inflación de enero va a dar un poquito por debajo de la de diciembre con cualquier índice que vos mires”, afirmó.

Consultada por el panorama general de la economía, la entrevistada describió un escenario de estabilidad, pero con escaso dinamismo. “Hoy todavía veo un mercado con muy poco motor prendido”, señaló, y añadió: “Estamos todavía navegando casi en las mismas impunidades que veníamos, sin caer, pero sin crecer todavía”.

Ariet destacó que algunas variables se mantienen controladas, como el tipo de cambio, aunque aclaró que eso no se traduce todavía en un repunte de la actividad. “Ha habido un dólar bastante estable, hemos tenido determinadas variables sin caer y sin tener sobresaltos, pero sin despegar”, expresó. Según explicó, este comportamiento estaba dentro de lo esperado. “Se esperaba que hasta marzo no hubiera demasiada actividad, demasiado movimiento, y se espera que a partir de marzo empiece a haber cierto movimiento”, indicó.

En ese marco, remarcó la importancia de generar un clima de previsibilidad. “Para eso es fundamental tener confianza, y para eso es fundamental que no existan todas esas peleas, porque eso no ayuda para nada. Esta pelea no ayuda para nada”, enfatizó.

Si bien reconoció que existen indicadores positivos, como el crecimiento del Producto Bruto Interno (PBI) por la exportación de energía y una inflación más controlada, advirtió que hay sectores que continúan muy golpeados. “Hay sectores que todavía no repuntan, sectores que están perdiendo puestos de trabajo, sobre todo sectores industriales”, señaló, y mencionó especialmente a la industria textil, la gastronomía y el turismo, actividades fuertemente vinculadas al consumo interno.

La economista advirtió que la falta de recuperación del salario real sigue siendo uno de los principales frenos al consumo y a la actividad económica

Para Ariet, el principal obstáculo para una recuperación más sólida es la falta de recomposición salarial. “Uno de los puntos para mí más importantes de lo que está pasando es que no hay una recuperación del salario”, sostuvo, y explicó que esta situación impacta directamente en el nivel de consumo. “Al no haber una recuperación del salario real, no puede aumentar el consumo, y ese es uno de los problemas más importantes”, afirmó.

En esa línea, advirtió sobre la pérdida del poder adquisitivo. “Si no podés hacer crecer el salario, lo que está pasando es que estás perdiendo el poder adquisitivo de compra”, señaló, y agregó: “Perder el poder adquisitivo de compra lo que hace es que el consumo caiga”. Según explicó, esta situación se refleja con claridad en rubros como el textil, la gastronomía y el turismo, que “todavía no pueden repuntar”.

Al referirse a las posibles soluciones para revertir este escenario, Ariet puso el acento en el rol del Estado. “Un factor superimportante para poder cambiar la dinámica y generar condiciones para que seamos más competitivos tiene que ver con una parte que tiene que hacer el Estado”, afirmó. En ese sentido, consideró clave avanzar en una reducción de la carga impositiva. “El Estado tiene que ayudar, tiene que bajar ciertos impuestos, es fundamental. Bajar impuestos para ser más competitivos”, remarcó.

Asimismo, destacó la importancia de la reforma laboral como una herramienta central para mejorar el empleo y reducir la informalidad. “La reforma laboral va a ser fundamental”, aseguró, y recordó que el mercado de trabajo argentino arrastra problemas estructurales desde hace años. “Hoy tenemos el 50% de los argentinos en negro y hay una tasa de desempleo del 11%”, indicó, y añadió: “Este 50% de la economía en negro lo tenemos hace más de 15 años”.

En ese contexto, sostuvo que cualquier modificación puede resultar positiva. “Si algo no cambiamos, esto cada vez va a ir peor. Cualquier cosa que hagas, lo más probable es que sea mejor que lo que tenés”, expresó. Si bien reconoció que todavía no se sabe cuán profunda será la reforma, se mostró expectante. “No sabemos si van a cambiar el 100%, pero ojalá que sí”, afirmó.

Finalmente, Ariet señaló que muchas de las reformas apuntan a regular situaciones que ya existen en la práctica. “La reforma laboral va a poner en blanco cosas que hoy pasan. No es que vaya a haber cambios, sino que lo que hoy pasa va a quedar regulado”, explicó, y concluyó que resulta indispensable adaptar las normas a los cambios en los hábitos de consumo y en el mercado laboral. “Estos son puntos que son superimportantes. Los cambios en cómo las personas consumen hay que tenerlos presentes porque, si no, siempre van a estar afuera del juego”, cerró.