El debate en torno a la utilización de agroquímicos y su impacto sobre la salud pública y el medio ambiente vuelve a instalarse en la agenda legislativa de la provincia. Un proyecto de ley orientado a prohibir el uso del glifosato en el territorio mendocino —y fomentar su reemplazo por métodos mecánicos tradicionales o formulaciones químicas de menor toxicidad— permanece a la espera de tratamiento en la Comisión de Ambiente de la Cámara de Diputados. La iniciativa, que busca regular el manejo de malezas tanto en el sector productivo como en la limpieza de cauces de riego, contempla un análisis sobre la persistencia residual del pesticida en los alimentos y los cursos hídricos. En diálogo con FM Vos 94.5, el exconsejero del Río Atuel en el Departamento General de Irrigación y exlegislador provincial autor de la propuesta, Gustavo Villegas, detalló los ejes de la normativa, la controversia científica en torno a su toxicidad y las experiencias de sustitución implementadas en otras provincias argentinas.
Origen de la iniciativa legislativa y estado parlamentario actual
Villegas explicó que la propuesta normativa nació durante su mandato como legislador por el cuarto distrito electoral y actualmente continúa radicada en la Comisión de Ambiente de la Cámara baja provincial. «Es un proyecto bastante sencillo en el cual tuvimos mucho trabajo, recibiendo en la comisión a distintas entidades interesadas, algunas a favor y otras en contra. La intención es que este pesticida, que tiene una adhesión residual en el suelo y es muy utilizado, sea prohibido —porque así lo exige la técnica legislativa— con el fin de ser reemplazado por otras labores o productos que no dañen la salud», comentó.
«Durante nuestro trabajo legislativo sobre este proyecto tuvimos voces a favor y en contra. Mientras existen sectores que aseguran que no tiene efecto residual ni permanece en el cuerpo, otros estudios afirman categóricamente que los residuos de este pesticida permanecen y se encuentran presentes en organismos vivos y en productos vegetales», agregó al debate.
Usos habituales en la producción y limpieza de cauces
Al detallar las aplicaciones más comunes del herbicida en la región, el exfuncionario de Irrigación indicó que el producto se emplea fundamentalmente para el control de malezas que restan productividad a los cultivos. «El uso más común es para matar malezas que no sirven para el cultivo, permitiendo bajar la competencia y mejorar la productividad. También es muy utilizado en los cauces de riego para limpiar los cupos que a cada productor le corresponden para obtener el turno de agua», indicó.
«Para llevarlo al plano de las marcas más reconocidas, que es lo que la gente identifica con mayor facilidad, es la fórmula comercial del Roundup. Existen productos similares de otros laboratorios, pero este es el más conocido y popularmente utilizado», señaló.
«Estos productos son de muy fácil utilización y muy simples de aplicar mediante una mochila fumigadora para recorrer la finca o los lugares donde se acumula la maleza», amplió.

Alternativas de reemplazo: labores culturales y productos sin base tóxica
Consultado sobre la viabilidad económica y técnica de sustituir el glifosato sin perjudicar la rentabilidad de los productores, Villegas contó que el mercado ofrece compuestos químicos cuyas fórmulas no contienen dicho principio activo y presentan un nivel de persistencia ambiental considerablemente menor. «Tenemos un análisis de cuáles serían los productos de reemplazo. Existen en el mercado alternativas que no tienen esa concentración, productos que no contienen estos datos en su fórmula y cuyos precios son accesibles», aseguró.
«También existen las labores culturales de antes, como arrancar o cortar las malezas con la azada y la pala, es decir, con pala y zapa. Era lo que se hacía antes de tener este producto», recordó.
«Hemos mantenido contacto con referentes de provincias como Misiones y Chubut, donde el uso ya cuenta con regulaciones o prohibiciones. Allí lo han reemplazado por otros productos que en su formulación no contienen glifosato. A lo mejor no tienen un nivel de efectividad tan agudo, pero no muestran esa persistencia nociva en la naturaleza y en los cultivos», diferenció.
Perspectivas para el tratamiento parlamentario
En el tramo final de la entrevista, el exconsejero de Irrigación se refirió a las divergencias de criterio que persisten entre distintos organismos científicos e institucionales en torno a la peligrosidad del compuesto. «Hay quienes dicen que no, y existen organismos e instituciones que aseguran que esto no es nocivo. Pero desde nuestro punto de vista, y de acuerdo con las consultas y estudios que poseemos, esto es verdaderamente así: el producto existe, persiste y es nocivo para la salud», aseveró.
«El proyecto sigue en la Comisión de Ambiente de la Cámara de Diputados, a la espera de que algún legislador solicite volver a ponerlo en el orden del día para buscar un despacho favorable y obtener la media sanción», agregó al cierre de la comunicación.


