Defectos

Es difícil aceptar los propios defectos, comenzando por los físicos. Pero el arte de vivir incluye el aprendizaje de convivir con lo irremediable; procurando sobre todo tomar conciencia de lo mucho de positivo que tenemos. En el libro «Del sufrimiento a la paz» algo de esto nos dice el padre Ignacio Larrañaga:

«Si esas manos no son bonitas, ellas, en cambio, realizan millares de prodigios; tantos, que una tercera parte de la producción cerebral está dirigida y es consumida por las manos. ¿Pensaste alguna vez qué sería de ti sin esas manos? ¿Has visto alguna vez una persona sin manos?

Es una fatuidad monstruosa avergonzarse de ellas porque no tengan bellas proporciones, cuando, en realidad, son una maravilla de la creación. Nos dejamos deslumbrar por la envoltura de las cosas, que nos impide ver los tesoros interiores. Somos fatuos, y estamos dormidos. Puede ser que tus ojos no sean hermosos, pero ¿qué sería de ti sin esos ojos, ventanas por donde penetra el resplandor del mundo? Es tan asombrosa su anatomía que los sabios enmudecen cuando logran captar toda su complejidad y precisión. ¿Qué sería de ti sin esos ojos? Una noche eterna. Puede ser que esa dentadura no sea uniforme y blanca; pero ¿pensaste alguna vez con qué orden y sabiduría están dispuestos y articulados esos dientes y qué admirable función desempeñan en el sistema digestivo? En este tu modo de ser, tal vez te pesen y opriman ciertas tendencias negativas, como el rencor o la impaciencia. Hasta es posible que la cruz pesada cruz, seas tú mismo para ti mismo. Pero ¿pensaste alguna vez que, si tienes ciertos defectos, dispones, en cambio de sesenta cualidades?

Fracasaste en este último intento; pero ¿por qué no piensas en todos los intentos que te resultaron exitosos? ¿Por qué no fijar los ojos en los focos luminosos? Mientras los demás te consideran como un hombre de suerte y de éxito, tú, en cambio, te sientes descontento y abatido, porque fijas la atención precisamente en los episodios más negativos de tu vida…»

¿Lo charlamos en familia?

 

 

¡Hasta mañana!