Mendoza acaba de presentar un “Plan Maestro” que tiene como objetivo reducir el déficit hídrico de la provincia.
Las estimaciones de la empresa israelí Mekorot incluyen proyecciones de oferta y demanda hídrica para 2030, 2040 y 2050. Todas ellas plantean estimaciones que reflejan balances hídricos deficitarios en las principales cuencas de la provincia, lo que refuerza la necesidad de avanzar en estrategias de optimización del recurso.
El gran objetivo es que -ante la menor cantidad de agua- se pueda eficientizar su uso para garantizar la disponibilidad para consumo domiciliario, agrícola e industrial.

A sabiendas de que el futuro augura menor disponibilidad de agua y más demanda, el gran objetivo es lograr un mejor aprovechamiento del agua en todos sus usos.
El informe es clave para desarrollar es un Plan Hídrico de Mendoza con proyección al 2050, con inversiones sostenibles.
MAS DEMANDA Y MENOS OFERTA
Según el informe la demanda de agua en Mendoza aumentará y la oferta disminuirá. La demanda crecerá entre un 5% y un 9% en los próximos 10, 20 y 30 años, mientras que la oferta podría reducirse hasta un 17% en el mismo período.

Si no se toman medidas de mitigación el déficit hídrico aumentará. Es por eso que resulta fundamental optimizar el uso del agua tanto en espacios públicos como en la agricultura, que -actualmente- pierde un tercio de los recursos en su conducción y aplicación
Por ejemplo, para las fincas se necesita llegar a una eficiencia del 85% con la tecnificación de riegos, mientras que las empresas distribuidoras de agua domiciliaria deberían reducir sus pérdidas en la red de distribución un 25%.
LAS CUENCAS MÁS AFECTADAS
El principal déficit aparece en la cuenca del Río Mendoza. Para 2030 se proyecta un déficit de 548 hectómetros cúbicos que podría llegar a los 764 para 2050, casi el doble de lo que acumula el dique Potrerillos.
En segundo lugar, aparece la cuenca del Diamante con un déficit de 158 hectómetros cúbicos para 2030 (un poco más de los 139 que puede acumular el dique Valle Grande) y 445 para 2050 (más del doble de los 214 que almacena El Nihuil).

En lo que respecta al Atuel, el déficit no aparecería en 2030, mientras que para 2050 estaría en 237 hectómetros cúbicos (muy cerca de los 257 que puede embalsar Los Reyunos).
SOLUCIONES CON INVERSIÓN
Sumando sistemas de riego presurizado (individual o comunitario) el déficit hídrico en el Atuel y el Diamante se reduciría a 0 y desaparecería, mientras que aplicando sistemas de riego por mangas se reduciría exponencialmente en ambas cuencas.








