Del desierto africano a San Rafael: venden semillas de kiwano, una exótica fruta tropical que puede cultivarse en Mendoza

Aunque para muchos todavía es una fruta desconocida, el kiwano —también llamado melón africano, melón cornudo o pepino africano— empieza lentamente a despertar curiosidad en Argentina y hasta ya tiene presencia en San Rafael.
Se trata de una fruta exótica originaria del sur y centro de África, especialmente de regiones cercanas al desierto del Kalahari. Su aspecto llama inmediatamente la atención: posee una corteza amarilla o anaranjada cubierta de pequeñas espinas y en su interior una pulpa verde intensa, gelatinosa y repleta de semillas.
Su sabor suele describirse como una mezcla suave y refrescante entre kiwi, pepino, banana y melón, lo que la convirtió en un producto cada vez más buscado dentro del mundo de la gastronomía alternativa y los cultivos exóticos.

En San Rafael, un vecino identificado como Paul Jeison comenzó a comercializar semillas a través de Marketplace de Facebook bajo la propuesta: “10 semillas por 10 mil pesos. Planta traída de África… y se da acá. Planta exótica”.
El dato no deja de llamar la atención porque muestra cómo especies tropicales y poco habituales empiezan a generar interés incluso en regiones alejadas de sus zonas originales de producción.

Además de su atractivo visual y gastronómico, el kiwano también es valorado por sus propiedades nutricionales. Sus semillas contienen antioxidantes y diferentes compuestos asociados a beneficios para la salud, especialmente vinculados al sistema cardiovascular y al fortalecimiento del organismo.
FRUTAS TROPICALES EN ARGENTINA
La aparición de este tipo de frutas se da en un contexto donde Argentina comenzó a experimentar un crecimiento en la producción de cultivos tropicales y exóticos, principalmente en provincias del norte y la Mesopotamia.
En Formosa, Salta y Jujuy ya existen experiencias consolidadas de bananas nacionales, mientras que el ananá gana terreno en Misiones y Formosa. La producción de mango también se expandió en provincias como Tucumán, Salta, Jujuy, Corrientes, Chaco y Misiones.
Algo similar ocurre con la palta, la papaya o mamón, maracuyá, pitaya, guayaba, café y chirimoya, cultivos que lentamente comenzaron a adaptarse a distintas regiones del país mediante emprendimientos pequeños y producciones experimentales.
Ahora, el kiwano parece sumarse a esa tendencia que mezcla curiosidad, innovación agrícola y búsqueda de nuevos sabores, incluso en lugares impensados como San Rafael.