Desde el sector minorista advierten que las ventas cayeron un 73% interanual: “Hoy los días 15 ya son fin de mes”

Mientras la inflación continúa consolidando su desaceleración, los valores de los alimentos y las bebidas en las góndolas de almacenes y supermercados se estabilizan. Muchos de ellos están aumentando a una menor velocidad de lo que lo venían haciendo, y otros directamente han bajado su precio de referencia.
Dentro de este contexto, un relevamiento de la consultora LCG arrojó que los precios de los alimentos y bebidas se incrementaron un 1,8% durante la tercera semana de mayo, lo que representa la mayor suba semanal en lo que va del quinto mes del año.
Fernando Savore, vicepresidente de Confederación General Almacenera Nacional, manifestó en FM Vos 94.5 que todavía hay comestibles muy caros.
«Durante los meses de enero y febrero el sector continuó percibiendo los coletazos de los fuertes aumentos de diciembre. Recién en marzo los valores comenzaron a estabilizarse. Incluso, algunas empresas bajaron algunos precios de los productos», indicó Fernando Savore al principio de la nota.
«No hay que olvidarse de que en diciembre el costo del kilo de azúcar era de 1400 pesos. Hoy ese mismo producto cuesta 900 pesos. El valor de mucha mercadería se desinfló. Hubo un abuso muy grande en el tema precios. No obstante, hemos notado algunas subas en las últimas semanas como consecuencia de la escalada del dólar blue», advirtió.
A su vez, subrayó que en diciembre hubo una importante remarcación de los precios por parte de todas las empresas. «Las compañías fijaron los precios alrededor de un dólar a 1700 pesos. Hubo un error de cálculo, los precios de los comestibles deben seguir bajando y no aumentar más. Los lácteos se incrementaron un 7 %. Este rubro viene registrando aumentos constantes, un sachet de leche hace siete meses valía 600 pesos y hoy cuesta el doble. Me parece que estamos hablando de un incremento muy agresivo, sobre un alimento esencial», reflexionó Savore.
Asimismo, aseguró que es notoria la merma en el consumo. «Los mayoristas están atascados de mercadería pronta a vencer. El consumo en Argentina cayó una barbaridad. Hoy los días 15 ya son fin de mes. Los productos no tienen rotación, hay ofertas que son excelentes porque esos productos vencen la semana próxima», precisó.
En esa misma línea, analizó las variables del sector en cuanto al tema ventas e impuestos. «Veníamos muy mal, sin embargo, este mes es especial. Mucha gente cobra el aguinaldo y eso repercute en las ventas, las cuales por este factor se están recuperando. El mes pasado fue muy difícil. La gente cobra y a las dos semanas ya se queda sin plata. Es compleja la situación del sector, el costo de la energía eléctrica subió casi un 300 %. Son muchos los impuestos que tenemos que pagar. La gente no tiene plata en los bolsillos y eso nos repercute gravemente», aseveró el vicepresidente de Confederación General Almacenera Nacional.
Por último, comentó que la pérdida del poder adquisitivo de los argentinos confluyó en cambios de hábitos a la hora de comprar. «La gente ya venía adquiriendo segundas marcas desde el año pasado. Hay muchas pymes en nuestro país que producen mercaderías de excelente calidad. Un pan lactal de una reconocida marca se tiene que vender a 4200 pesos, mientras que uno de segunda marca cuesta 1500 pesos. Hay una diferencia abismal en torno a los precios. Lo mismo sucede con las galletitas, las marcas pymes van ganando espacio. Por este motivo, las gaseosas de marcas internacionales reconocidas tuvieron que bajar sus pretensiones y acomodarse a esta nueva realidad. Digamos que algunas empresas equilibraron los precios de sus productos. A la gente se le acaba la plata y paga con tarjetas de crédito. Esas familias lamentablemente tocaron fondo», cerró Fernando Savore.