Desgarrador relato de la madre de Oscar Garavaglia: “A mi hijo lo mataron en la carpa y lo tiraron vaya a saber dónde”

Como en una película en la que el tiempo se detiene y el protagonista vuelve a vivir una y otra vez el mismo día es la vida de Nieves Garavaglia desde hace 40 años. El día que revive sin cesar es una tortura: el 12 de enero de 1979, cuando se enteró de que su hijo Oscar había desaparecido.
“La Justicia nos condenó a reclusión perpetua al sufrimiento, estamos torturados permanentemente. Me voy a ir de este mundo sin saber de mi hijo, para mí el tiempo se detuvo un 12 de enero y todos los días es 12 de enero, no pasaron 40 años, la Justicia se encargó de esta condena”.
Esas son las palabras de la madre de Oscar Jesús Garavaglia, que despareció para siempre un día como ayer de hace 40 años en El Nihuil, cuyo caso es el mayor misterio de San Rafael.
Las crónicas de Diario San Rafael señalan que el 5 de enero de 1979 a la madrugada, Oscar, quien había cumplido 17 años, se despedía de sus padres porque iba a pasar unos días en El Nihuil con cuatro amigos: Horacio Nardoni, Alejandro Vidallet, Julio Pérez Sierra y Alfredo Alonso Decarre, acompañados por el papá de Pérez Sierra, Anastasio Pérez Confetti, en cuya casa de fin de semana pasarían esos días.
El 10 de enero Alonso Decarre dejó a sus amigos porque había tenido un accidente y decidió regresar a San Rafael. Dos días después Garavaglia, Nardoni, Vidallet y los Pérez, padre e hijos, decidieron salir al campo a cazar piches y para eso se dividieron, quedando en volver al lugar donde Pérez Confetti había dejado su camioneta. Todos regresaron al sitio convenido, menos Oscar.
Este viernes, en diálogo con FM Vos (91.5), hablaron Nieves, la mamá; y Silvia, hermana. Para la madre, el destino siempre le trae noticias de su hijo, incluso el año pasado, cuando velaba a su marido, que se fue de este mundo sin saber qué fue de su hijo. Allí –contó– una persona se le acercó y le dijo que él era quien le prestó la carpa a Nardone y nunca se la devolvieron pese a pedírsela.
“La madre de uno de los integrantes tuvo la cadena de mi hijo escondida bajo su ropa y la Policía no hizo nada, a los 20 años recién la detuvieron y se negó a declarar. Fíjese lo que es el destino, mi esposo se fue con la pena de no saber de su hijo y me encontré con un señor que me vio llorando y dijo ‘pobre don Garavaglia, cómo sufrió de no saber de su hijo: señora, yo le presté la carpa a Nardone y nunca me la devolvieron’. Para mí a mi hijo lo mataron en la carpa y lo tiraron vaya a saber dónde”, sentenció Nieves.
En lo judicial, la causa la llevó inicialmente el juez de instrucción Carlos Bernaldo de Quirós, que en los años que estuvo al frente del caso, no logró avances. Tampoco luego el juez José Luis Martino, pese a unas detenciones en 1998 que terminaron en la nada.
“Fue un antes y un después en nuestras vidas, lo tenemos presente todos los días, se sumó la pena de mi padre, que se fue sin saber qué fue de su hijo. De la Justicia no obtuvimos nada, fue muy floja con nosotros”, dijo Silvia. El destino quiso que varios de los integrantes del grupo murieran prontamente. “Murieron en una situación muy triste, uno acuchillado de joven frente a su mujer y sus hijos, que fue Nardoni; Pérez Anastasio murió tirado en el jardín de su casa por un ataque en el corazón, el hijo también de un ataque mientras pescaba justamente en El Nihuil”, agregó Silvia.
“Solo queda uno solo vivo, por no decir dos. El segundo, que es Alonso Decarre, vino un par de días antes porque se había caído de una hamaca. Vidallet le mandó a decir a mi mama que él no le hizo nada, vive en Córdoba pero nunca quiso comunicarse con nosotros. Esa frase me quedó grabada”.
Por momentos con la voz quebrada por el llanto y por momentos con enojo, Nieves siguió relatando el calvario. “Mi hijo desapareció en una zona militar, El Nihuil era custodiado por el Ejército, le pido a los de derechos humanos que se encarguen de investigar al único que sigue vivo, que está en Córdoba: Daniel Alejandro Vidallet. Hay testimonios que dicen que mi hijo, el día que dice que lo perdieron, ya no estaba”.
Con dolor incluso por la frase que con los años se popularizó en San Rafael cuando alguien desaparece (“Qué haces, Garavaglia”), Nieves vive aún angustiada por no saber qué pasó con Oscarcito y tener la certidumbre de que se irá, al igual que su marido, sin saberlo.
“El contacto que tengo con la almohada es para que enjuague mis lágrimas, el tiempo para mí se detuvo el 12 de enero de 1979”.