Desolador: marea de niños migrantes solos en la frontera entre México y EE.UU.

La noticia que solemos leer es la de miles de migrantesintentando alcanzar la frontera en territorio mexicano. Pero hay otro lado, aun más oscuro, que es la inmensa cantidad de niños solos, sin adultos, que también llegan caminando. Como los niños, los números no mienten, y los porcentajes se elevaron a niveles dramáticos: en 2018 creció casi un 132 por ciento respecto del año pasado.

Esto significa que desde México o desde otros países, son miles los pequeños que llegan a la frontera de los Estados Unidos para intentar entrar al país presidido por Donald Trump. Según el Instituto Nacional de Migración (INM), que depende del ministerio de Gobernación del país centroamericano, informó que en los primeros seis meses del año fueron más de 8500 los niños de 1 a 17 años que arribaron solos.

Asimismo, la mayoría de los niños no acompañados proviene de Honduras, Guatemala y El Salvador. Son precisamente éstos quienes quedan como blando directo de los nuevos 6 mil integrantes de la Guardia Nacional que fueron desplegados para impedir la avalancha de centroamericanos que quieren pisar el país del norte. “Hemos advertido que las estrategias de la seguridad militarizada, a través de la Guardia Nacional, para perseguir a las personas migrantes afectará de forma más directa a niñas, niños y adolescentes”, informó REDIM.

La Red por los Derechos de la Infancia en México (REDIM) detalló que los hondureños, guatemaltecos y salvadoreños componen más del 30% de la migración centroamericana. En tanto,
entre enero y marzo de este año, 7.285 niñas, niños y adolescentes migrantes han solicitado refugio ante la Comisión Mexicana de Ayuda al Refugiado (Comar). Ante esto, REDIM exigen a los gobiernos de México, Guatemala, Honduras y El Salvador “crear un mecanismo Transnacional de Protección Integral para la Niñez Migrante y Refugiada para trabajar de manera conjunta todos los sistemas de protección infantil de cada país”.

Incluso, la ONG Save the Children aseguró que “las niñas y niños que migran solos se enfrentan a peligros como albergues sin espacios adecuados para recibirlos. Además, no cuentan con personal capacitado para apoyarlos en derechos humanos, protección o apoyo emocional, violación a sus derechos humanos y agresión al ser detenidos en estaciones migratorias. También pueden caer en manos de organizaciones delictivas que los explotan sexualmente y para el tráfico de órganos”.

Otro funcionario, el canciller Marcelo Ebrard, fue desgarrador al denunciar el mes pasado la “renta de niños para usarlos como moneda de cambio por los migrantes centroamericanos para pedir asilo en Estados Unidos” al tiempo que equiparó esto con una verdadera “esclavitud humana, lamentable y desgarradora”.

Según la agencia ANSA, el presidente Andrés López Obrador anunció un plan para trasladar a los niños migrantes no acompañados a centros especiales manejados por el organismo gubernamental llamado Sistema Nacional de Desarrollo Integral de la Familia (DIF). Para el Jefe de Estado, el eslabón más vulnerable en la cadena migratoria, “los abrazamos, los protegemos y, si es necesario, los hacemos mexicanos”.

Pese al anuncio, la realidad marca otra cosa. “En la vida real, los más chicos están desprotegidos, se los explota, se abusa de ellos y todos los utilizan para sus propios fines legales e ilegales. El uso de niños como pasaporte o salvoconducto para obtener asilo en Estados Unidos por parte de personas sin documentos de países centroamericanos es una práctica reiterada que ha sido reportada por los medios locales y estadounidenses”, denuncian periodistas a Univisión.

Finalmente, grafican: “Llegar con un niño de la mano se ha convertido en el mejor pasaporte para decenas de miles de migrantes centroamericanos. En los países de origen les dicen a los migrantes que es mucho más fácil cruzar la frontera y poder ser quizás liberados si vienen con un niño o menor”.