Hay trabajos que se convierten en parte de una vida y caminos que terminan siendo mucho más que kilómetros recorridos. Después de 30 años de servicio, Ariel realizó su último viaje al volante uniendo Rincón de los Sauces con San Rafael y recibió una emotiva despedida de sus compañeros.
Desde Transportes Rincón destacaron su “última vuelta” por la siempre exigente Ruta 40, especialmente por el tramo de tierra que comunica Malargüe con el norte neuquino, un camino que Ariel transitó innumerables veces llevando pasajeros entre ambas provincias.

“En la historia del camino que une Rincón de los Sauces y San Rafael siempre se hablará de Ariel”, expresaron desde la empresa al despedir a quien durante tres décadas formó parte de sus servicios.
El reconocimiento no estuvo centrado únicamente en sus años detrás del volante. Familiares, compañeros y pasajeros destacaron especialmente su calidad humana y el vínculo construido durante tantos años de viajes.
“Historias máximas, historias mínimas. Ser buena persona siempre hace la diferencia, en cualquier trabajo, en cualquier cancha”, señalaron desde Transportes Rincón.
EL CONSEJO DE ARIEL DESPUÉS DE 30 AÑOS EN LA RUTA
Al momento de despedirse, Ariel dejó un mensaje para los compañeros que continuarán recorriendo aquellos caminos. Habló de una cuestión fundamental para quienes tienen la responsabilidad de transportar pasajeros: el descanso.
“Lo principal es mantenerse descansado. Eso ayuda para que uno haga la conducción como corresponde”, expresó, y agradeció especialmente a su familia por haberlo acompañado y permitido descansar durante tantos años de trabajo, especialmente antes de los servicios nocturnos.

También puso el acento en algo que consideró fundamental durante toda su carrera: el vínculo con los pasajeros.
“Antes que nada, el trato con la gente”, resumió Ariel al recordar que detrás de cada viaje hay personas que depositan su confianza en quien está al volante.
Finalmente agradeció a sus compañeros y a quienes confiaron en él durante estas tres décadas y expresó su deseo de seguir viendo crecer a la empresa ahora desde otro lugar.
Después de miles de kilómetros, noches de ruta, pasajeros y viajes entre Neuquén y Mendoza, llegó el momento de estacionar por última vez.
Ariel se jubiló, pero su historia seguirá viajando por aquella Ruta 40 que tantos años lo llevó una y otra vez hasta San Rafael.


