Destacan el potencial del Sur mendocino para la producción de leche caprina

Tal como había anticipado días atrás Diario San Rafael, un especialista internacional en desarrollo de sistemas caprinos llegó al sur de Mendoza para difundir y promover la producción de leche de cabra y sus derivados, una actividad que aparece como alternativa estratégica en tiempos de crisis hídrica.
La visita tuvo como protagonista al médico veterinario Abel Trujillo, referente de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) y propietario de la Granja Del Carmen (Tequisquiapan, México), quien participó de una capacitación desarrollada en Malargüe.
Allí resaltó el potencial de la región —con fuerte presencia caprina en departamentos como Malargüe y San Rafael— para impulsar un modelo productivo con enfoque sostenible, capaz de combinar rentabilidad económica, bajo impacto ambiental y valor social.
Durante su exposición, Trujillo remarcó que la caprinocultura lechera es “económicamente rentable y socialmente responsable”, y subrayó que se trata de una actividad particularmente pertinente frente a la escasez de agua.
“Las vacas requieren un consumo de agua considerablemente mayor para producir un litro de leche”, explicó, mientras que las cabras —originarias de regiones áridas— están mejor adaptadas a condiciones desérticas, algo que se vincula directamente con el escenario actual de nuestra región.
Otro punto central de su planteo fue la necesidad de agregar valor en origen. Según indicó, uno de los errores más comunes es limitar la comercialización de la leche caprina a la industria. “La verdadera rentabilidad está en transformar dentro de la propia granja”, sostuvo, enumerando productos como leche fluida, yogures, quesos, dulce de leche e incluso jabones artesanales. A ese enfoque le sumó un componente cada vez más relevante: “vender experiencias”, abriendo los establecimientos al turismo rural y educativo.
Trujillo aconsejó no restringir la actividad exclusivamente a la venta del chivito, sino avanzar hacia un aprovechamiento integral del sistema productivo.
Hacia el cierre, dejó un mensaje con mirada regional: afirmó que los productores caprineros de Latinoamérica cuentan con conocimiento y tecnificación suficientes como para dejar de copiar modelos europeos y avanzar hacia sistemas propios, adaptados a las condiciones de cada territorio. En el sur mendocino, sostuvo, están dadas las condiciones para convertir esa oportunidad en una actividad con futuro.