El distrito de Real del Padre, San Rafael, vivió momentos de pánico y destrucción tras una tormenta de inusitada violencia que arrasó con viviendas, infraestructuras y cultivos el lunes. Lo que comenzó como una tarde nublada terminó convirtiéndose en un escenario devastador debido a un temporal con características de tornado que dejó sin energía eléctrica y agua potable a toda la región. Según contó a Diario San Rafael y FM Vos 94.5 el delegado municipal, Ramón Pérez, “el viento fue algo impresionante, arrancó postes de hormigón y voló techos enteros, dejando al pueblo completamente devastado”.

La tormenta, que comenzó alrededor de las cinco menos diez de la tarde del lunes, sorprendía por su velocidad y fuerza. “Estaba todo nublado, no se veía nada extraño, y de golpe hubo un trueno. Luego comenzó un viento impresionante que doblaba los seguros de las ventanas y las abría. En muchas casas los techos fueron arrancados y lanzados a cientos de metros”, relató Pérez. Además, destacó la magnitud del fenómeno: “Árboles de 50 años con raíces firmes fueron arrancados y arrojados sobre casas”.
El saldo inicial fue impactante: 13 viviendas sufrieron voladuras completas de techos, mientras que otras 15 presentaron daños severos. El delegado informó que el pueblo “está en estado de shock” y que muchas familias pasaron la noche en casas de vecinos y familiares. Aunque no hubo evacuaciones oficiales, los salones de eventos y el Polideportivo Municipal se ofrecieron como refugios. “Por suerte, los vecinos se ayudaron entre sí. La solidaridad fue inmediata”, destacó Pérez.

Sin embargo, la ausencia de energía eléctrica y agua potable complicó las tareas de recuperación. “El viento arrancó el 60 por ciento de los postes de alta tensión en la ruta que comunica con Alvear. Las empresas proveedoras están trabajando, pero no tendremos electricidad por al menos dos días”, explicó. Esto también afecta la provisión de agua potable, dejando a toda la comunidad sin acceso al suministro básico.
Ante la magnitud del desastre, se activaron operativos de emergencia. “Apenas terminó la tormenta, lo primero que hicimos fue despejar rutas para permitir el paso de ambulancias hacia los hospitales de General Alvear y Jaime Prats”, indicó el delegado. También se movilizaron Defensa Civil, las áreas de obras públicas y desarrollo social, que organizaron brigadas para limpiar calles y relevar las zonas rurales más afectadas. “Estamos visitando las viviendas anegadas y distribuyendo nylon para cubrir techos”, agregó.
Las imágenes de destrucción son impactantes: viviendas sin techos, rutas bloqueadas por postes caídos y árboles arrancados de raíz. “Hemos hablado con vecinos mayores y ninguno recuerda haber visto algo similar. Esto supera cualquier tormenta anterior”, afirmó Pérez.

Aunque no se registraron víctimas fatales, el evento dejó heridos, ataques de pánico y profundas cicatrices emocionales en la comunidad. La ausencia de luz y la oscuridad nocturna aumentaron los riesgos. “Nos preocupaba que alguien en bicicleta chocara contra postes caídos. Por eso despejamos las calles lo más rápido posible”, comentó el delegado.
El intendente Omar Félix declaró la emergencia local apenas llegó al distrito, pero Pérez hizo un llamado urgente a las autoridades provinciales y nacionales: “Solicitamos que se declare a Real del Padre como zona de emergencia y desastre. Necesitamos ayuda urgente para reconstruir nuestro pueblo y asistir a nuestros vecinos”. Además, pidió colaboración de la comunidad: “Nos hace falta agua potable mientras no tengamos electricidad. Cualquier ayuda es bienvenida”.

El fenómeno también captó la atención nacional, con cobertura en noticieros y medios digitales. “La información ha llegado a todo el país, y esperamos que esto motive a las autoridades y a quienes puedan colaborar”, expresó Pérez, quien sigue coordinando las tareas de asistencia mientras el pueblo intenta recuperarse.
La tormenta, que duró apenas 30 minutos, dejó una huella imborrable en Real del Padre. “Fue media hora de destrucción terrible. El viento era algo nunca visto, algo bravo”, concluyó el delegado, quien no oculta su preocupación por los desafíos que enfrentará el distrito en los próximos días.








