Devolvió una camioneta ganada en una rifa solidaria para ayudar a una familia que atraviesa una enfermedad oncológica

El sorteo había sido organizado para colaborar con el tratamiento de Joaquín Saromé, un niño que padece osteosarcoma tibial. Rosa Ocampo, ganadora del premio mayor, decidió dejar el vehículo en manos de la familia para que puedan continuar afrontando los gastos y traslados que implica el tratamiento.
La solidaridad volvió a ser protagonista en San Rafael a partir de un gesto que conmovió a toda la comunidad. Rosa Ocampo, vecina de Malargüe, resultó ganadora de la camioneta que se rifó en el marco de una campaña solidaria organizada para ayudar a Joaquín Saromé, un niño que atraviesa un delicado tratamiento contra un osteosarcoma tibial. Sin embargo, lejos de quedarse con el premio, tomó la decisión de devolver el vehículo a la familia para que pueda seguir siendo utilizado en el proceso de atención médica.
La rifa se había realizado con el objetivo de recaudar fondos para afrontar una cirugía de alto costo, luego de que Joaquín completara con éxito la etapa de quimioterapia. Según se había informado oportunamente, la obra social cumplió con las prestaciones correspondientes, pero aun así el tratamiento implicó gastos adicionales difíciles de sostener. Por ese motivo, la familia decidió organizar el sorteo de una camioneta Chevrolet modelo 1995, doble cabina, tracción 4×2, además de otros premios.
El número 354 fue el favorecido en el sorteo y la ganadora fue Rosa Ocampo, quien relató que nunca compró el número con la expectativa de ganar. “La verdad es que es muy bonito. Es la primera vez que gano algo”, expresó a Diario San Rafael y FM Vos 94.5, aunque enseguida aclaró cuál había sido su verdadero objetivo: “Yo había comprado el número, pero no con la intención de ganar, sino con la intención de colaborar”.
Según contó, la compra del número se dio casi de manera casual, mientras realizaba un trabajo en la casa de una familia que le comentó la situación que estaban atravesando. Incluso se había olvidado por completo del sorteo. “Pasaron varios días, me había olvidado, y me llaman y me dicen que soy la ganadora de esta camioneta”, recordó.

La sorpresa inicial dio paso rápidamente a una reflexión más profunda. “Yo no estaba interiorizada en el tema, yo solo colaboré”, señaló, y agregó que con el correr de los días comenzó a comprender en mayor dimensión la situación de la familia Saromé. Fue entonces cuando tomó la decisión que despertó la admiración general. “Tomé la decisión de dejársela la camioneta”, afirmó con total convicción.
Al explicar los motivos de su determinación, Rosa apeló a una mirada profundamente humana. “Porque yo también soy mamá, soy abuela, y las cosas en la vida siempre dan vueltas”, reflexionó. “Uno siempre puede necesitar; si no es en esto, es en otro”, añadió, dejando en claro que se trató de una elección nacida desde la empatía.
Consultada sobre el destino del vehículo, confirmó que la camioneta quedará nuevamente en manos de la familia Saromé. “Se las dejo, porque ellos lo necesitan, porque todavía les queda mucho por caminar con el tema de su niño”, expresó. En ese sentido, subrayó la utilidad concreta del rodado: “Yo sé que esa camioneta también los lleva y los trae a donde ellos realmente necesitan ir”.
Rosa también remarcó que el tratamiento implica una carga económica constante. “Tienen mucho todavía por caminar, y todas esas cosas implican muchos gastos”, sostuvo, reconociendo que, aunque no atravesó una situación similar, conoce historias cercanas que dan cuenta de lo complejo que resulta enfrentar una enfermedad de este tipo.
Ante la consulta sobre su situación personal, aclaró que cuenta con movilidad propia, pero relativizó ese aspecto. “Gracias a Dios, sí, tengo vehículo. Pero es lo de menos”, dijo, reforzando la idea de que su decisión no implicó un sacrificio material imposible de afrontar.
Durante la charla, también compartió parte de su historia personal. Contó que es oriunda de Tartagal, en la provincia de Salta, y que desde hace cinco años reside en Malargüe. Además, comentó que tenía previsto viajar para visitar a su familia y que, al regresar, espera poder encontrarse personalmente con los Saromé. “Es una familia que no conozco, pero llegará el momento de compartir unos mates”, señaló con sencillez.
La tranquilidad fue una sensación que Rosa repitió varias veces a lo largo de la entrevista. “Me siento tranquila, porque sé que vuelve a estar en manos de ellos el vehículo”, aseguró. “Me siento feliz y tranquila. Yo sé que no es mucho, pero es algo”, agregó, aunque desde el propio equipo periodístico se destacó que se trata de un aporte de enorme valor.
Finalmente, dejó un mensaje dirigido a todas las personas que colaboraron comprando un número de la rifa. “Que se sientan tranquilos, porque yo tomé la decisión de dejárselas”, manifestó, y reafirmó su compromiso solidario: “Seguiremos colaborando en cuanto haya alguna otra necesidad”.
La historia de Rosa Ocampo se convirtió así en un ejemplo concreto de solidaridad y compromiso comunitario, en un contexto donde la ayuda mutua resulta fundamental para acompañar a quienes atraviesan situaciones difíciles.