Diez años de prisión para Juan Bautista Contreras por el homicidio de su padre

Juan Bautista Contreras (41) fue condenado ayer a 10 años de prisión de cumplimiento efectivo por el homicidio de su padre Carlos “Pirincho” Contreras (76), ocurrido a principios de abril en La Pichana, Cañada Seca.
La sentencia se originó en un proceso de enjuiciamiento abreviado, acordado por el fiscal Javier Giaroli y la defensora de Contreras, Florencia Garciarena, bajo la figura “homicidio preterintencional agravado por el vínculo”.
El hijo de “Pirincho” Contreras encontró un atenuante a su situación procesal en la necropsia que se le practicó al cuerpo de su padre y en las consideraciones de los profesionales que intervinieron. Allí se comprobó que el septuagenario murió como consecuencia de un infarto y no directamente por la golpiza que le propinó su hijo. De esa manera, lo que apuntaba a ser una investigación por un homicidio agravado por el vínculo, con juicio por jurado y una posible condena a perpetua, se vio reducido a un proceso abreviado y bajo una figura que prevé una pena notablemente inferior. Claramente, Juan Bautista salió beneficiado.
Para la legislación penal, el homicidio preterintencional sucede cuando una persona “con el propósito de causar un daño en el cuerpo o en la salud, produjere la muerte de otra, cuando el medio empleado no debía razonablemente ocasionar la muerte”. Así lo establece el artículo 81 en su inciso B. Si bien esa figura prevé una pena máxima de 6 años, la aplicada a Contreras se elevó por el agravamiento por el vínculo.

Detalles del fallo
“Las pericias forenses determinaron que no hubo dolo con intención de matar sino de lesionar. Sin embargo, la muerte de la víctima derivó en la figura del homicidio preterintencional (anteriormente explicado)”, aseveró una fuente judicial consultada sobre el caso.
En el informe del Cuerpo Médico Forense, se detalló que las heridas registradas en la cabeza de “Pirincho” habían sido ocasionadas con poca fuerza. “Si bien provocaron sangrado, no traumatizaron el cráneo”, especificó. Asimismo, concluyeron los profesionales forenses que la causa de la muerte fue un infarto, “no pudiendo acreditarse la relación entre los golpes y el deceso”. Si bien el fiscal Javier Giaroli sostuvo que la agresión propinada por su hijo a “Pirincho” le ocasionó un estrés y derivó en un fallo cardiorrespiratorio que lo condujo a la muerte, la opinión forense y la de cinco cardiólogos no pudieron establecer esa relación. “La duda siempre favorece al imputado”, indicó la misma fuente. En ese contexto, la presunción era que quedaba sin fuerza la acusación del homicidio agravado por el vínculo.

Una historia que conmovió a San Rafael y un fallo que no colmó el pedido de justicia
La desaparición de Carlos Contreras fue denunciada por Juan Bautista el 2 de abril de este año. “Salió en bicicleta a buscar leña y no volvió. Tiene demencia senil”, aportó en la Comisaría 42ª, donde en principio se abrió una causa bajo la carátula “averiguación paradero”.
A medida que transcurrían las horas, los antecedentes de Juan Bautista y una “fría” actitud en la desesperada búsqueda de su padre que protagonizaban sus hermanos y otros familiares, le jugaron una mala pasada. En ese escenario, a partir de datos que recabaron durante los rastrillajes, los investigadores obtuvieron más de un detalle respecto a las violentas acciones que Juan Bautista ejercía, desde hace tiempo, sobre su padre.
A lo anterior se sumaron fuertes declaraciones difundidas en Facebook por Dionel Chavero y Nahuel Chavero, sobrinos del abuelo fallecido. Ambos, entre amenazas e insultos, no dudaron en atribuir la muerte de Contreras a su hijo Juan Bautista, acompañando las publicaciones con la foto del presunto homicida.
El jueves 4 de abril, 48 horas después de la desaparición de Contreras, ya con firmes sospechas de la implicancia de Juan Bautista en esa ausencia, la búsqueda de “Pirincho” se intensificó y a los agentes y canes que rastrillaban por tierra se sumó el helicóptero Halcón. Mediante ese amplio dispositivo, la búsqueda terminó de la peor forma: a 200 metros de la casa donde residía el septuagenario, en el interior de una pileta con agua, encontraron el cadáver.
“A prima facie el cuerpo presentaba golpes en la cabeza, ataduras y signos de haber sido golpeado”, surgió en las primeras actuaciones policiales. Esa situación dio lugar a un allanamiento en la casa donde residía Contreras, medida que ya había sido sugerida un día antes por investigadores a instancias de los testimonios que habían recabado sobre el maltrato de Juan Bautista Contreras hacia su padre.
La hipótesis, en base a las pruebas reunidas en el expediente, apunta a que Juan Bautista Contreras escondió a su padre en un placard después de haberlo golpeado con un objeto contundente y luego lo llevó al piletón donde fue hallado sin vida por la Policía. Si bien el acusado asumió su responsabilidad penal en el hecho, no dio detalles de sus actos.
Rápidamente, tras conocerse el fallo condenatorio contra Contreras, surgieron opiniones en contra de la decisión judicial. La mayoría de quienes se expresaron en las redes sociales de Diario San Rafael, manifestaron su disconformidad con la decena de años que recibió el acusado por el crimen de su padre.