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Discapacidad en San Rafael: familias e instituciones al límite y prestaciones en riesgo por culpa del gobierno al no cumplir la ley

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Familias, transportistas y referentes de instituciones describieron las dificultades para sostener tratamientos, traslados y actividades deportivas. En diálogo con FM Vos 94.5, advirtieron sobre atrasos en los pagos, falta de recursos y el desgaste de quienes mantienen los espacios con trabajo voluntario.

Detrás de cada traslado a una terapia, de cada entrenamiento y de cada institución que abre sus puertas a personas con discapacidad hay familias, profesionales y voluntarios que hacen esfuerzos cada vez mayores para sostener esas actividades. En San Rafael, referentes del sector describieron una realidad atravesada por demoras en los pagos, dificultades económicas y una preocupación compartida: que la falta de recursos termine interrumpiendo prestaciones y espacios fundamentales.

En una entrevista con el programa “Todas las voces”, de FM Vos 94.5, participaron Maximiliano Llorens, transportista y padre de un niño con discapacidad; Mauro Martínez, presidente de Discapacitados Motrices Trabajando (DIMOT); Jorge Pizarro, referente deportivo de discapacidad, integrante del Comité Paralímpico Argentino y de la Federación Argentina de Básquet Adaptado; y María Marta Soulas, voluntaria e integrante de la comisión directiva de Tremo Kawell.

Desde experiencias diferentes, coincidieron en que el compromiso de las familias permite mantener muchas actividades, pero advirtieron que ese esfuerzo necesita respuestas concretas y un acompañamiento sostenido.

Transporte: trabajar durante meses antes de cobrar

Llorens lleva nueve años dedicado al transporte de personas con discapacidad. Además, es padre de un niño de cuatro años con una condición de discapacidad, por lo que conoce las dificultades tanto desde su trabajo como desde su vida familiar.

“Estamos atravesando una situación muy complicada, no solamente con esta etapa del gobierno, sino con anteriores también”, manifestó. A su entender, los problemas se profundizaron y comprometen la continuidad de los servicios.

Para explicar cómo funciona el sistema, indicó que cada año los transportistas presentan presupuestos ante las obras sociales, calculados según los recorridos y la frecuencia con que cada persona debe asistir a una escuela, terapia u otra prestación.

“Generalmente se demoran tres, cuatro, cinco meses en aprobarte el presupuesto”, señaló. Según explicó, suelen presentar la documentación en diciembre y recibir las autorizaciones entre marzo y abril, mientras los traslados deben continuar.

“Cuando a vos te autorizan, lo que te hace es que te dan el ok para poder facturar. Entonces vos en abril estás facturando enero, febrero, marzo”, detalló.

Maximiliano Llorens

A partir de allí comienza otra espera. “Se paga a 60, 90 días de que vos presentás tu factura”, afirmó. Como ejemplo, mencionó que con OSEP registraban retrasos de entre 90 y 120 días. Sobre Incluir Salud, sostuvo que había atravesado demoras de seis o siete meses y que, al momento de la entrevista, los plazos se habían acercado a los de otras coberturas.

El problema, remarcó, es que combustible, mantenimiento y demás gastos deben afrontarse diariamente, mientras los ingresos llegan después.

“Todo el sector está realmente en un momento crítico porque no nos dan los números para poder solventar estas prestaciones”, expresó.

Llorens estimó que en San Rafael trabajan entre 80 y 100 personas en el transporte vinculado con discapacidad y que más de mil usuarios necesitan este servicio. Se trata de aproximaciones aportadas por el entrevistado, que permiten dimensionar el alcance de una eventual interrupción.

“Si tuviéramos que afrontar los gastos de mi hijo, no lo podríamos hacer”

La preocupación del transportista también tiene una dimensión personal. Al referirse a los tratamientos de su hijo, fue contundente: “Si yo hoy con mi familia, mi señora, tuviéramos que afrontar los gastos que genera mi hijo a través de su discapacidad, no lo podríamos hacer”.

Según relató, conversa con responsables de instituciones que ya utilizan ingresos familiares para cubrir gastos de funcionamiento. Advirtió que esa situación genera desgaste y vuelve incierto el futuro.

Llorens también denunció que el Estado nacional no cumple debidamente con la Ley de Emergencia en Discapacidad y advirtió que su implementación formal no se traduce en respuestas suficientes para el sector. “Hoy está implementada, pero no la están respetando como la tienen que respetar”, sostuvo. En ese sentido, cuestionó la falta de una recomposición que permita afrontar los costos de las prestaciones y alertó sobre las consecuencias: “Todo el sector está realmente en un momento crítico porque no nos dan los números para poder solventar estas prestaciones”. Como transportista y padre de un niño con discapacidad, expresó su temor a que las familias se queden sin atención: “No va a haber forma de cubrirla y los prestadores nos vamos a fundir”.

También cuestionó la relación entre los aumentos reconocidos y los costos reales de trabajar. Durante la entrevista indicó que estaban percibiendo 910 pesos por kilómetro recorrido con la persona transportada y sostuvo que las actualizaciones resultaban insuficientes frente a los gastos del servicio.

Como propuesta, planteó realizar una evaluación independiente que permita determinar cuánto cuesta efectivamente prestar el transporte.

“Que sea algo objetivo, una empresa que se dedique a eso y que haga números reales”, pidió. Consideró que ese estudio podría servir como base para presentar un proyecto y discutir valores con información concreta.

DIMOT: competir en lo más alto y recaudar para poder viajar

Mauro Martínez describió una situación igualmente exigente en DIMOT, institución que desarrolla básquet adaptado en silla de ruedas para personas con discapacidad motriz y que, según destacó, lleva unos 40 años de trabajo social.

“Siempre fue a pulmón”, resumió.

Explicó que la entidad se sostiene con el acompañamiento de socios, familias, comercios y vecinos, además de actividades para reunir fondos. Entre ellas mencionó el conocido “chancho móvil”, encuentros y otras propuestas que les permiten afrontar gastos.

El esfuerzo deportivo llevó a DIMOT a competir en la Primera A del básquet adaptado nacional. Sin embargo, alcanzar esa categoría no resolvió las dificultades para financiar los viajes.

“Nos ha llevado muchos años de sacrificio deportivo, estar lejos de la familia, viajar mucho”, expresó Martínez.

Al momento de la entrevista, estaban reuniendo dinero para una nueva salida y todavía no habían alcanzado la mitad de lo necesario. Por eso apelaban a pequeñas colaboraciones.

Mauro Martínez

El dirigente explicó que, aun cuando consiguen un vehículo, deben afrontar combustible, viáticos y choferes.

A esos gastos se suma el mantenimiento del equipamiento. Martínez contó que las sillas deportivas que utilizan fueron donadas en 2017 y ya presentan el desgaste de años de uso. Su reposición requiere sumas que resultan difíciles de reunir para una institución que debe recaudar incluso para trasladarse.

El deporte como un espacio que no puede perderse

Martínez insistió en que las actividades deportivas tienen un valor que excede los resultados de una competencia. Son espacios de encuentro, participación y bienestar que las familias buscan preservar.

“Las mismas familias los apoyan, hacen todo un sacrificio para poder viajar”, destacó.

También relató dificultades administrativas y problemas con vehículos previstos para los traslados. Según contó, en una oportunidad debieron resolver a último momento cómo transportar las sillas, después de que una camioneta que esperaban utilizar no estuviera disponible.

Para el dirigente, esas situaciones afectan proyectos construidos durante meses de entrenamiento y organización.

“Lamentablemente todo es a base de plata. Si vos no tenés dinero, ¿cómo te moves?”, planteó.

Pizarro: el desgaste de pedir ayuda y volver a empezar

Con casi 38 años de experiencia personal vinculada con la discapacidad, Jorge Pizarro puso el foco en las dificultades que enfrentan las instituciones del interior y en el cansancio de quienes deben gestionar recursos de manera permanente.

“Nos juntamos los de la provincia para poder meternos en la federación y en el Comité Paralímpico, porque Dios está en todas partes pero atiende en Buenos Aires”, expresó.

Señaló que participar en ámbitos nacionales permitió abrir espacios, aunque no eliminó las desigualdades en el acceso a recursos y oportunidades.

“Hemos tenido épocas buenas, pero venimos 10 años atrasados en todo. Estamos hablando de deporte”, manifestó.

También describió el esfuerzo de los jugadores que viajan desde los distritos para entrenar, acompañados por familias que muchas veces tienen dificultades para afrontar esos gastos.

“Y ellos le siguen remando, siguen remando, y llega el momento que te cansás”, reconoció.

Sin embargo, explicó que el vínculo con los deportistas lo lleva a continuar. “Vos mirás para atrás y decís: no los puedo dejar”, sostuvo.

Pizarro reclamó respuestas de quienes tienen responsabilidades públicas y pidió una mirada más amplia sobre las necesidades de San Rafael, que incluyen escuelas especiales, centros de día e instituciones deportivas.

“En San Rafael tenemos un serio problema que nadie se quiere hacer responsable”, cuestionó.

Jorge Pizarro

Tremo Kawell: de pacientes a atletas

María Marta Soulas aportó la experiencia de Tremo Kawell, una ONG ubicada sobre calle Toledano al 4000 que desarrolla distintas actividades deportivas y tiene a la equinoterapia como una de sus principales propuestas.

“Tremo Kawell es una ONG y es un proyecto comunitario, es colectivo, que sostenemos entre todos los que participamos ahí”, explicó.

La institución reúne a unas 40 familias, según estimó. Sus aportes ayudan a cubrir las necesidades de los caballos y el mantenimiento del espacio, mientras las tareas se realizan de manera voluntaria.

“Todos somos voluntarios, los que formamos parte de Tremo Kawell”, destacó.

La participación incluye alimentar y cuidar a los animales, mantener las instalaciones y acompañar las actividades. Los integrantes más grandes también colaboran con las tareas cotidianas.

“La idea es que pasen los chicos de ser pacientes a ser atletas”, resumió Soulas.

Desde su experiencia, destacó el valor de que cada participante pueda asumir un papel activo. “El sentirse arriba de un caballo, de un animal tan grande, refuerza muchísimo la autoestima”, expresó. A ello agregó la importancia de conducirlo y “que sea protagonista en ese momento”.

Voluntariado, familias y una convocatoria a involucrarse

Soulas explicó que la posibilidad de incorporar participantes también está relacionada con la cantidad de personas disponibles para acompañarlos.

“Para un chiquito se necesitan al menos dos personas”, señaló. Por eso, Tremo Kawell mantiene abierta la convocatoria a quienes quieran acercarse, conocer el trabajo y colaborar.

Las dificultades económicas también atraviesan ese espacio: los aportes familiares, el combustible y los traslados forman parte de una organización cotidiana que exige tiempo y recursos.

María Marta Soulas

“Es todo a pulmón, a ganas, y digo, es un esfuerzo que también tiene la vuelta”, expresó. “Nos retroalimentamos con lo que hacemos”.

Hacia el cierre de la entrevista, los participantes coincidieron en la necesidad de que la comunidad se involucre y conozca una realidad que muchas veces permanece fuera de la conversación cotidiana.

“Nosotros necesitamos que el sanrafaelino se empape”, pidió Martínez.

Soulas puso el acento en el acompañamiento colectivo: “Mientras la sociedad no haga oídos sordos”.

Los testimonios dejaron un reclamo compartido: que el esfuerzo de las familias, los prestadores y los voluntarios encuentre respuestas que permitan sostener tratamientos, traslados y actividades. Para quienes participaron de la entrevista, la continuidad de esos espacios define oportunidades concretas de autonomía, participación y desarrollo para las personas con discapacidad de San Rafael.

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