El costo de vida en la República Argentina presenta profundas asimetrías territoriales que trascienden el índice general de inflación y golpean de manera desigual el bolsillo de los consumidores según la provincia en la que residan. La combinación de costos logísticos, la falta de mantenimiento en la infraestructura vial, las presiones tributarias municipales y la estacionalidad comercial generan brechas de precios que llegan a superar el 90% en alimentos esenciales como el pan o el 120% en artículos de limpieza entre distintas regiones del país.
En diálogo con FM Vos (94.5), la licenciada en Comercio Internacional y magíster en Dirección de Finanzas y Control, Yanina Lojo, analizó los datos desglosados del Instituto Nacional de Estadística y Censos (INDEC) sobre una canasta testigo de 14 productos de consumo cotidiano. En su exposición, la especialista detalló la brecha entre la Patagonia y el Norte argentino, explicó la incidencia de los tributos locales en la cadena de valor y aclaró la distinción técnica entre el valor nominal de los alimentos y el poder adquisitivo real de las familias.
Mapeo regional del costo de la canasta testigo
Lojo detalló que el relevamiento técnico tomó como base de medición 14 productos de primera necesidad analizados de manera simultánea en las seis regiones estadísticas en las que el INDEC divide el país: Patagonia, Región Pampeana, Gran Buenos Aires (GBA), Noroeste (NOA), Noreste (NEA) y Cuyo. Los resultados evidencian que la Patagonia se consolida como la zona más cara de la Argentina. «A partir de los datos de la canasta básica publicados por el INDEC, se hizo un relevamiento sobre 14 productos de consumo cotidiano en las seis regiones del país. Se encontró que los mismos bienes pueden costar hasta un 30% más caro dependiendo de dónde vivamos en Argentina», comentó. «La zona más cara o donde se registra la mayor dispersión es la Patagonia. Comprar estos 14 productos en el sur cuesta casi 60.000 pesos, mientras que en el Noreste argentino esa misma canasta sale 44.000 pesos. La diferencia es de 16.000 pesos, lo que representa cerca de un 30% de variación general», comparó.
«Que una región tenga precios más elevados no significa automáticamente que sus habitantes tengan menor poder adquisitivo. Para definir eso habría que analizar el nivel de ingresos familiares y el costo del resto de los bienes y servicios. Una familia en el sur puede pagar precios más altos pero tener ingresos superiores, por lo que el precio en góndola por sí solo no mide el poder de compra», aclaró.

Brechas extremas por rubro: del pan a la carne y los artículos de limpieza
Al desglosar los productos de manera individual, la especialista expuso disparidades alarmantes. El caso más crítico se registra en el precio del kilo de pan francés, donde el valor máximo no se localiza en el sur sino en el Gran Buenos Aires, duplicando el valor que se abona en las provincias del Noreste. Situaciones similares de fuerte distorsión se observan en cortes de carne, productos secos de almacén e insumos de higiene del hogar. «Un kilo de pan francés en el Gran Buenos Aires cuesta casi 5.000 pesos, mientras que en el Noreste cotiza a 2.605 pesos, lo que representa una diferencia del 90,4%. El pan es un alimento fundamental, el único al que acceden las familias de menores recursos, y llamativamente su precio más alto no está en la Patagonia sino en el conurbano bonaerense», analizó.
«En la carne molida, la Patagonia registra precios cercanos a los 14.000 pesos, mientras que en la región de Cuyo se ubica en torno a los 10.000 pesos. En productos de almacén como el arroz hay un 60% de diferencia entre la región más barata y la más cara, y en fideos secos un 51%. En artículos como el detergente para platos, la brecha entre Buenos Aires y la Patagonia alcanza el 124%», subrayó.
Costos logísticos, deterioro vial y la cascada tributaria municipal
Al indagar en las causas estructurales que distorsionan los valores finales en góndola, Lojo apuntó directamente a la combinación de deficiencias en la infraestructura de transporte y la proliferación de tasas municipales impositivas sobre los combustibles y el tránsito de carga. El deterioro de rutas nacionales clave —como el tramo de la Ruta Nacional 22 hacia el Alto Valle— genera sobrecostos por mantenimiento de flota y rotura de vehículos que las empresas transportistas trasladan al precio final. «El costo logístico no es solo la distancia, incluye también el deterioro de los camiones por el mal estado de las rutas debido a décadas de falta de mantenimiento. A eso hay que sumarle que, cada vez que el transporte para a cargar combustible en el trayecto desde los centros de producción en Buenos Aires hacia el interior, debe pagar sobretasas municipales aplicadas a las naftas», señaló. «Existen municipios que están cobrando tasas adicionales a los camiones de alto porte por un supuesto mantenimiento de red vial que no se realiza, transformándose en verdaderas aduanas internas. Todo ese costo acumulado impacta de forma directa en el bolsillo del consumidor final», añadió.
«El comerciante o el productor recibe boletas de servicios con una carga tributaria altísima donde la mitad del valor son impuestos. Como el comercio no puede absorber ese costo y trabajar a pérdida, lo traslada en cascada a la góndola», aseveró. «Hay excepciones fiscales como Tierra del Fuego, que al tener un régimen aduanero especial no tributa el 21% de IVA en ciertos servicios y alimentos. Por eso en ciudades como Ushuaia se pueden encontrar precios en gastronomía o consumo que, fuera de la temporada turística, resultan más económicos que en el Gran Buenos Aires», destacó.
La posición de la región de Cuyo en el mapa nacional
En el tramo final de la entrevista, la economista ubicó a las provincias de Cuyo (Mendoza, San Juan y San Luis) dentro del panorama nacional. La región se posiciona en el pelotón de las zonas con valores más accesibles para la canasta de alimentos. «La región de Cuyo se encuentra en la franja media-baja en cuanto a nivel de precios, ubicándose en unos 44.467 pesos para la canasta relevada, muy cerca de los valores del Noreste que es la más económica con 44.080 pesos. Esto contrasta fuertemente con los 60.000 pesos de la Patagonia o los 47.000 de la Región Pampeana y el Gran Buenos Aires», demostró al finalizar la charla.


