Doble crimen del barrio Nihuil: cronología de un hecho que nos dolió a todos

El lunes 25 de septiembre en la mañana, la sobrina de Miguel Ángel Scalia y Liliana Balmaceda, ambos residentes en una casa de calle Gutiérrez, en el barrio Nihuil, se acercó preocupada hasta la propiedad a pedido de los hijos del matrimonio, quienes no estaban en San Rafael. Sus padres no atendían el teléfono y desde el sábado a la noche nada se sabía de ellos. Cuando la familiar llegó a la vivienda, se encontró con un panorama desolador: Liliana y Miguel estaban muertos, visiblemente golpeados. Sola, casi en estado de deshidratación, una hija discapacitada de las víctimas, en su silla de ruedas, donde permaneció más de un día y medio.
Los primeros policías en llegar al lugar no salían de su asombro ante lo que veían. Lo mismo le sucedió a la fiscal Andrea Rossi. La prensa ya se hacía eco de que algo había sucedido, pero abundaban las versiones al respecto. Cuando pasó el mediodía de ese lunes, se confirmó que había un doble homicidio y que se había cometido en el marco de un hecho de inseguridad.
Liliana Balmaceda y Miguel Scalia habían sido asesinados a golpes, la mayoría de ellos en la cabeza, propinados por delincuentes que ingresaron para sustraer dinero en efectivo. En ese entonces se habló de $17.000.

Detenidos
Algunas horas después del aberrante suceso, la fiscal Rossi tuvo a los dos primeros sospechosos a disposición: Cristian Pajón y Ricardo Peñalbe. Los complicó “Coni”, la perra del Cuerpo de Canes que condujo a los investigadores hasta las propiedades de ambos sujetos. Entre las pruebas apareció una huella de zapatilla, dentro de la escena del crimen, que coincidía con un calzado secuestrado en la casa de Pajón, quien a su vez había sido vecino durante varios años de los Scalia. De hecho, su padre lo sigue siendo.
Más adelante, Fernando “Pino” Olivarez y Carlos Ávila completaron el cuarteto de sospechosos de haber cometido el doble crimen. Las declaraciones de testigos respecto de las andanzas de los individuos fueron clave para que la fiscal Rossi avanzara en su investigación.
Por las pericias efectuadas en el Cuerpo Médico Forense local, se estableció que Liliana y Miguel fueron asesinados entre los últimos minutos del 23 de septiembre y las primeras horas del 24 de septiembre de 2017. Varios testigos señalan a Olivarez y Ávila deambular por el barrio alrededor de las 4 am del domingo, lo que hace suponer que a esa hora abandonaron la escena del crimen que, por cierto, fue “limpiada”.
De acuerdo con el expediente, se presume que Liliana y Miguel fueron asesinados a mazazos. La herramienta estaba en la casa y desapareció después de los dos crímenes. Pese a que se ofreció recompensa por datos que permitieron su hallazgo, la maza jamás apareció.

Una larga
instrucción
La aparición de algunos obstáculos en el camino investigativo de Andrea Rossi le hicieron perder celeridad al proceso. Los defensores de los acusados aprovecharon los puntos ciegos que tenía la causa y apelaron a vericuetos legales para prorrogar la investigación. La falta de la maza de construcción y que no haya aparecido ADN de los sospechosos en la escena del crimen, eran elementos que aprovecharon los abogados. Sin embargo, contradicciones entre familiares de los acusados y de los propios imputados, la falta de una coartada sólida de los cuatro sujetos y testigos que los incriminan, además de elementos probatorios objetivos (entre ellos la huella de la zapatilla), fueron suficientes para sostener las acusaciones.
Durante la etapa instructiva, por razones de seguridad, Carlos Ávila fue beneficiado con el arresto domiciliario que cumple en su vivienda de Villa Atuel. Cristian Pajón, Ricardo Peñalbe y Fernando Olivarez permanecen separados dentro de la cárcel de la avenida Mitre.

La elevación a juicio
Cuando finalizó la investigación de Rossi y ésta decidió elevar a juicio la causa, apareció en escena el fiscal PabloaPeñasco. Ambos debieron lidiar durante varias jornadas en la audiencia preliminar al debate, donde se discutió – de momentos con mucha tensión – qué pruebas y testigos se iban a aceptar para el juicio que arranca este lunes. Allí hubo todo tipo de chicanas y una de las mayores discusiones ocurrió en torno a las fotos de los cuerpos y las lesiones que registraron los forenses. Finalmente, con algunas ediciones y sin la exhibición de sangre, las imágenes serán mostradas en el debate.

Juicio por jurado
Este lunes desde las 8:30 empieza el juicio contra Pajón, Peñalbe, Olivarez y Cruz. El protagonista de este debate será un jurado de 12 personas, compuesto por 6 hombres y 6 mujeres, quienes tendrán que analizar – minuciosamente – cada elemento que surja durante la declaración de los 50 testigos y luego en los alegatos de las partes.
Una vez finalizada la etapa de testimonios y exhibición de pruebas, será turno del fiscal Pablo Peñasco y los abogados de la defensa y la querella quienes expongan sus alegatos y le hablen cara a cara al jurado.
Finalmente, los integrantes del tribunal pasarán a deliberar para determinar si está acreditado el hecho que se juzga y luego la responsabilidad de cada uno de los acusados. Cabe recordar que, para que exista declaración de culpabilidad, la decisión del jurado tiene que ser unánime.