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  • Tengo un día. Si lo sé aprovechar, tengo un tesoro.| Gabriela Mistral

domingo 26, de junio , 2022

Dolor e indignación en México por el asesinato de dos jesuitas­

En un clima de enorme tristeza e indignación, la Justicia mexicana busca al asesino de dos sacerdotes jesuitas fusilados a balazos por un capo narco en el interior de una iglesia situada en una zona indígena de alta pobreza y marginalidad «controlada» desde hace años por el crimen organizado.­

Las víctimas son Javier Campos, apodado «El Gallo», de 79 años y quien llevaba medio siglo en la misión religiosa en la noroccidental sierra Tarahumara, donde en los ’70, cuando no había rutas asfaltadas, «evangelizaba» a bordo de una moto. Su colega, Joaquín Mora, un año mayor, lo acompañaba desde hacía más de dos décadas en la comunidad de Cerocahui, poblada mayoritariamente por aborígenes tarahumaras (o rarámuris), con los que estaban «totalmente integrados haciendo labor social, defendiendo su cultura y promoviendo los servicios básicos y la educación», destacó la compañía de Jesús.­

El lunes a la noche estaban en el templo cuando un guía turístico llegó desesperado pidiendo auxilio. Los prelados intentaron ayudarlo que quien perseguía al laico terminó matándolos a los tres.­

­MAFIOSO CONOCIDO­

El presidente Andrés Manuel López Obrador usó hoy su conferencia de prensa matutina para afirmar que el homicida ya está identificado y, sin revelar su nombre, agregó: «Pende sobre él una orden de detención desde 2018 por el crimen de un turista estadounidense».­

Las víctimas conocían al atacante porque es un jefe mafioso local. «Al momento del asesinato estaba alcoholizado y fuera de sí. Los dos curas intentaron calmarlo, pero no lo lograron», narró un tercer religioso que sobrevivió a los disparos y narró lo sucedido. A partir de su testimonio, se supo que «el verdugo» cargó los cuerpos sobre una camioneta y se los llevó con rumbo desconocido -aún no fueron hallados-.­

Además de buscar esos cadáveres, los investigadores rastrean a 3 personas que fueron raptadas el mismo lunes en esta comuna de un millar de habitantes enclavada entre Sinaloa y Sonora, no lejos de la frontera con EE.UU..­

En el último lustro no han parado de incrementarse los asesinatos e ambientalistas, líderes indígenas, defensores de derechos humanos e incluso una periodista. «`La situación se agravó -explica el padre Pedro Humberto Arriaga, superior de los jesuitas en una misión del sur azteca y amigo de Campos desde que eran estudiantes-. La última vez que lo ví, en mayo, me comentó que las bandas narco habían avanzado y estaban apoderándose de las comunidades, donde se veían cada vez más personas armadas moviéndose por todas partes».­

CONDENA PAPAL­

­El papa Francisco (jesuita) lamentó el horroroso final de dos de sus «hermanos», se confesó «triste y consternado» y además tuiteó: «!Cuántos asesinatos en México! La violencia no resuelve los problemas, sino que sólo aumenta los sufrimientos innecesarios».­

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