Una delgada línea roja une a San Rafael con el presidente de los Estados Unidos, Donald Trump.
Para quienes se preguntan cuál es el interés del mandamás norteamericano en nuestro pequeño enclave del hemisferio sur profundo, la respuesta es simple: el uranio.
Es que, así como intenta con Ucrania y Groenlandia, el gobierno de los Estados Unidos sueña tener prioridad para el uranio y las denominadas “tierras raras” en Argentina, ya que son cada vez más buscadas en el mercado mundial.
En lo que respecta al uranio, se trata de un mineral cuya demanda mundial y precio están en pleno crecimiento.
Si bien los principales productores son Kazajistán y Australia, Argentina aparece como un lugar con potencial para el desarrollo uranífero: las tres provincias que más destaca el plan nuclear de nuestro país son Mendoza, Salta Chubut y Río Negro.
Hace ya 3 décadas que Argentina no produce uranio, pero estos cambios de paradigma en el mercado mundial hacen que vuelva a ser “económicamente atractivo”.
Trump firmó en mayo decretos para impulsar la producción privada de energía nuclear y cubrir la creciente demanda eléctrica. El país importa más del 90% del uranio que utiliza.
MOVIMIENTOS
Desde hace tiempo Diario San Rafael refleja los diferentes intentos por reactivar la actividad uranífera en Argentina y -así como lo menciona el propio Plan Nuclear Argentino- uno de los objetivos a reactivar es Sierra Pintada.
Entre 1975 y 1997, en el Complejo Minero Fabril se extrajeron y procesaron 1.600 toneladas de uranio, lo que se estima que representa alrededor de un 20% del recurso total existente en el sitio. Se calculan que restan extraer unas 6500 toneladas aproximadamente.
El yacimiento, ubicado en el territorio sanrafaelino,se considera como uno de los mayores depósitos de uranio conocido de la Argentina junto a Cerro Solo (Chubut, 8500 tns), Amarillo Grande (Río Negro, 6500 tns)
REMEDIACIÓN EN ESPERA
Lo cierto es que, ante cualquier intento de avance, Sierra Pintada debe tener una remediación. Pese al paso de los años todavía no iniciaron las tareas de en los pasivos.
La mina local, que operó entre 1975 y 1997, dejó un legado de residuos sólidos, agua de cantera contaminada, diques precarios y miles de toneladas de colas de mineral.
Si bien se realizaron obras preliminares como construcción de diques, planta, pruebas, las acciones concretas de remediación, tratamiento de agua y tambores aún no inició.







