El presidente del club Pilares, el pastor Víctor Doroschuk, ofreció una mirada crítica y directa sobre la situación que atraviesa el fútbol sanrafaelino, a partir de los incidentes ocurridos durante la Copa Vendimia de la Liga Sanrafaelina de Fútbol. La conversación giró en torno al reciente hecho de violencia en la cancha de Pedal donde se enfrentó a Rincón del Atuel, donde un hincha ingresó con un cuchillo, y a las decisiones adoptadas por la Liga Sanrafaelina de Fútbol, que sancionó al club local y dio por ganado el partido a Rincón del Atuel. En ese contexto, Doroschuk se expresó en duros términos sobre la falta de respuestas del sistema de seguridad y la imposibilidad de los clubes de cubrir los gastos actuales para garantizar el orden durante los encuentros.
“La policía no es la garantía de que no ocurran cosas en las canchas”, dijo a Diario San Rafael y FM Vos 94.5 Doroschuk, quien además señaló que los antecedentes dan cuenta de que la presencia policial no alcanza para prevenir hechos graves. “Miremos hacia atrás y lo digo en virtud de todo lo que se ha visto en los últimos años, porque no se actúa de oficio. Se espera muchas veces que ya el individuo haga lo que quiere, lo que se le antoja, y recién ahí hay un procedimiento”, advirtió.
El dirigente de Pilares fue claro al afirmar que, con o sin presencia de fuerzas policiales, los hechos violentos siguen ocurriendo: “No hay garantía de que habiendo policía no va a pasar nada, ya pasó en muchas canchas”. Por eso, remarcó la necesidad de que los clubes asuman un rol más activo. “Yo creo que los clubes tienen que ser responsables un poco de la realidad de la situación”, expresó.
Doroschuk también cuestionó el marco legal que rige en estos contextos: “¿Cómo es posible que el Código Civil sea aplicable hasta abajo de la cama y en la cancha no se pueda proceder con un código civil? ¿Dónde estamos, en qué país vivimos?”, se preguntó.
En relación a los recursos disponibles, fue categórico al señalar que las instituciones no pueden afrontar los costos de seguridad que se exigen actualmente. “Los clubes no están en condiciones bajo ningún punto de afrontar lo que hoy se requiere”, afirmó. Y detalló: “Hoy se requiere seis, siete, ocho policías. Cincuenta mil pesos cada uno”.
El cálculo, dijo, es simple y contundente: “Una persona que trabaja en blanco en la institución no puede ganar eso. No es posible, es inviable, no se puede sostener esto. El club no puede pagar semejante dinero porque no lo tienen. Los clubes no lo tienen” se excusó.
Pero incluso si se dispusiera del dinero, cuestionó la efectividad del despliegue policial: “Si fuera garantía, la gente iría a la cancha”, afirmó. Y agregó: “Últimamente han pasado tantas cosas que no se ha procedido como corresponde. La gente hace lo que se le antoja, dice lo que se le antoja. Hay un vocabulario que es tan ordinario, pero tan ordinario, que está tan bajo, tan bajo…”.
Doroschuk reconoció que parte del folclore del fútbol incluye insultos, pero denunció que hay límites que ya fueron superados: “Hay cosas que ya exceden, exceden ya pero fuertemente. Eso hace que la gente no quiera ir a la cancha”.
También criticó la pasividad de los agentes durante los partidos: “Para poner cinco, seis, siete, ocho policías parados a que charlen, que miren el celular, no tiene sentido”.
Sobre el caso puntual ocurrido en cancha de Pedal, consideró acertada la sanción impuesta: “Yo creo que, bueno, bien que se procedió con la sanción correspondiente. Pero eso pasó siempre, puede llegar a pasar. Es una sociedad que está violenta, una sociedad que no respeta. No todas, obviamente, pero un par de desubicados siempre hay”.
Además de apuntar contra la policía, el pastor Doroschuk puso el foco en la justicia. “Nunca se aplicó la ley como corresponde”, dijo. Y trazó una comparación con otros eventos sociales: “En cualquier fiesta, con tres o cuatro policías funciona. Resulta que en la cancha, con doscientas personas, hay que meter ocho policías. Cualquier cabeza que razone dice: no, esto es ilusorio, porque no se aplica la ley”.
Desde su perspectiva, los hechos violentos persistirán mientras no haya una verdadera aplicación de la ley: “Si el Estado deja que cualquiera haga lo que se le antoja y no aplica el rigor de la ley, esto le compete obviamente a la justicia. El chico rebelde va a hacer lo que se le antoja. Hoy agarra un palo, mañana agarra una escopeta”.
Y concluyó con una afirmación contundente: “Está fallando la justicia. Lamentablemente, está fallando la justicia. Tenemos un problema a nivel nacional con la justicia. Todo es remiendo y remiendo. Todo es para justificar que se está haciendo algo, pero en el fondo no hay justicia”.
Finalmente, reiteró que, desde su punto de vista, no hay diferencia entre la seguridad privada y la policial si no existe un accionar firme ante los hechos de violencia: “Para mí no hay diferencia cuando es privada y es policía, porque ya cuando hay un desorden total, cuando se desmadra todo, se tiene que hacer cargo la institución”.







