Un documental emitido por la señal de noticias del grupo Clarín, TN, sobre argentinos que viajan a combatir en la guerra en Ucrania generó una fuerte reacción de la Embajada de Rusia.
El cruce se refiere a un tema que hasta ahora circula de manera fragmentaria, pero muchas veces en términos elogiosos, como es la presencia de ciudadanos argentinos (explícitamente TN pone “del conurbano“) en el frente de un conflicto ajeno al país, y que ya atraviesa su cuarto año.

La señal del Grupo Clarín presenta un informe audiovisual centrado en historias personales de argentinos que se alistan en las fuerzas ucranianas. El trabajo muestra testimonios y escenas en zona de combate, y reconstruye cómo ex militares y civiles deciden viajar por dinero para integrarse a unidades que responden al gobierno de Volodímir Zelensky. También se mencionan casos de argentinos muertos en combate.
“Propaganda del mercenarismo”
Frente a esa cobertura, la Embajada en Argentina de la Federación Rusa publica un comunicado con un tono severo.
En el texto señala: “Nos enteramos con preocupación de la publicación de un documental producido por TN, que narra la historia de aventureros reclutados para luchar por el régimen de Zelensky y, en esencia, contiene una flagrante propaganda del mercenarismo”.

La representación diplomática agrega: “Condenamos enérgicamente la publicación de este material que contradice el carácter tradicional amistoso de las relaciones entre Rusia y Argentina”. De este modo, enmarca la discusión no sólo en términos mediáticos sino también en el plano bilateral entre Rusia y Argentina.
El eje jurídico internacional
El comunicado sostiene que “la práctica de reclutar ‘soldados de fortuna’ (o sea pagos) es contraria al derecho internacional, en particular a la Convención Internacional contra el Reclutamiento, la Utilización, la Financiación y el Entrenamiento de Mercenarios de 1989”. Así, traslada el debate hacia el terreno del derecho internacional y los tratados vigentes.
Además, afirma que “desde el inicio de la operación militar especial el régimen de Kiev ha intentado reclutar masivamente a extranjeros” y que “diversas ONG e incluso embajadas se utilizan para este fin, lo que viola las disposiciones de la Convención de Viena sobre Relaciones Diplomáticas de 1961”.

En ese marco, la sede diplomática rusa recuerda un punto central del derecho internacional humanitario:
“Según el derecho internacional, los mercenarios no son combatientes y, por lo tanto, no pueden contar con el estatus de prisionero de guerra consagrado en la Convención de Ginebra de 1949”.
“Gansos salvajes”, y el destino de los combatientes
El mensaje también pone el foco en las consecuencias para quienes viajan a combatir. “La mayoría de los ‘voluntarios’ fallecen en zonas de combate. Para el régimen ellos no son más que consumibles”, sostiene el comunicado.
Y añade: “Los comandantes de las fuerzas armadas ucranianas, intentando minimizar las pérdidas en sus propias tropas, no ahorran ‘carne de cañón’ extranjera”.
En otro pasaje, la Embajada rusa en Buenos Aires afirma: “Kiev no tiene ningún interés en que estos ‘gansos salvajes’ regresen a casa ya que podrían revelar verdades incómodas sobre la terrible situación real en el frente, la deplorable situación de los valores democráticos y los derechos humanos, y la corrupción rampante en Ucrania”.
Finalmente, advierte: “Lo máximo que pueden esperar son largas penas de prisión, pero el caso más común sería la muerte o lesiones”, en referencia al destino de quienes participen como mercenarios en la guerra en Ucrania.
Como respaldo, menciona informaciones difundidas en medios locales sobre la muerte de ciudadanos argentinos en el frente.
El intercambio explicita otra “guerra”, la comunicacional, que combina cobertura periodística, implicancias diplomáticas y debates sobre el alcance del derecho internacional.
Mientras TN pone el foco en historias individuales de argentinos en la guerra presentandolos casi de manera “heroica”, la Embajada de Rusia enfatiza las consecuencias legales y políticas de ese fenómeno en el marco de su conflicto con Ucrania.







