Economía y angustias cíclicas y crónicas

Argentina es, por estos días, un país de F5. En las computadoras, pulsando esa tecla se obtiene un “refresh”, una actualización instantánea de los datos disponibles. Nuestro país se ha convertido, durante los actuales y acuciantes momentos económicos, sociales y políticos que se vieron profundizados a comienzos de esta semana, en un sitio donde sus habitantes se levantan cada mañana sin saber qué ocurrirá durante el resto de la jornada y, por ello, la necesidad de estar todo el tiempo actualizando los datos a fin de saber la cotización del dólar, cuánto aumentan los precios, qué medidas toma el gobierno, cómo reacciona la oposición ganadora en las PASO, etc. Los argentinos vivimos, así, un agosto a plena F5, utilicemos computadoras o no.
Esa necesidad vital de mantenernos actualizados e, incluso, la pretensión de vislumbrar el futuro con esos datos chocan de frente con otra característica propia de nuestro ADN: repetir recetas y errores del pasado.
La teoría de que la historia es cíclica no resulta aplicable a todas las sociedades. De hecho, el devenir histórico de las comunidades más desarrolladas del mundo es más bien evolutivo que repetitivo. En este sentido, los argentinos sí contamos con antecedentes cíclicos pero, a la vista está, con poco contenido evolutivo. La economía nacional, con sus crisis y sus periódicas recidivas, es un claro ejemplo de la lógica “un paso adelante y dos para atrás”. “Evolución” no es un sinónimo de “economía” por estos lares.
En mayo del año pasado, al analizar algunas decisiones de la política económica nacional en este espacio decíamos que la situación nos parecía un “deja vu” de decisiones, errores y angustias del pasado. El tiempo nos dio –lamentablemente- la razón.
“Locura es hacer lo mismo una y otra vez esperando obtener resultados diferentes”. La cita se le atribuye frecuentemente a Albert Einstein aunque también ha sido endilgada a Mark Twain, a Benjamin Franklin y a la escritora Rita Mae Brown. ¿Será éste el momento de aprender esa lección y, finalmente, evolucionar?