Economías regionales en jaque: Semáforo de CONINAGRO revela una situación crítica

Un panorama preocupante se presenta sobre las economías regionales de Argentina, según el último informe del Semáforo de Coninagro. La mayoría de los sectores productivos muestran signos de crisis y advertencia, con precios deprimidos y costos crecientes que amenazan la viabilidad de las producciones locales. De los 19 sectores analizados, 6 se encuentran en rojo, 10 en amarillo y solo 3 en verde, lo que refleja la gravedad de la situación.

Las actividades en rojo incluyen algodón, arroz, mandioca, papa, vino y mosto y yerba mate. En amarillo se ubican 10 actividades que no han evidenciado una evolución marcadamente positiva ni negativa. Se trata de los rubros aves, bovinos, cítricos dulces, granos, forestal, hortalizas, leche, miel, ovinos y peras/manzanas. Las actividades en verde incluyen maní, porcinos y tabaco. En estos sectores, la mejora en el componente negocio se debió a precios que aumentaron levemente por encima de la inflación, mientras que los costos evolucionaron.

«La verdad es que, como refleja el semáforo, estamos preocupados por la situación que atraviesa a la mayoría de las 19 economías regionales que canalizan su actividad gremial desde nuestra institución», dijo a FM Vos 94.5 Mario Raiteri, consejero de CONINAGRO. «Este informe de CONINAGRO es una herramienta clave para monitorear la evolución de las economías regionales. El mismo muestra un escenario bastante complejo con solo tres economías en verde y un número significativo en rojo o en situación crítica», analizó.

Luego, explicó que la gravedad de la situación se debe a una combinación de factores económicos y financieros. «Uno de los principales problemas es que tenemos costos muy altos para todas estas economías regionales, independientemente de que concluyan en el mercado interior o en el mercado externo. Por otra parte, si bien no somos economistas, hay un desequilibrio en la relación peso – dólar (tipo de cambio desfavorable). Finalmente, hay precios internacionales débiles y una baja en el consumo interno. Ante este panorama, está claro que necesitamos recuperar la rentabilidad», aseveró.

Asimismo, señaló que el vino y la yerba mate se encuentran en una situación especialmente delicada. «La crisis del sector vitivinícola se debe a un aumento significativo en los costos de logística y distribución, una pérdida de competitividad en los mercados externos y una caída del consumo interno.  En cuanto a la yerba mate, puede decirse que la situación es de extrema gravedad, con precios menores a los de hace dos años y una lucha interna en la cadena productiva por la escasa rentabilidad.  El eslabón más débil de la cadena siempre es el trabajador rural y el productor, sobre todo porque es quien que afronta la inversión», consideró.

En ese sentido, Raiteri hizo hincapié en la necesidad de implementar políticas públicas a largo plazo que brinden certezas al sector agropecuario. «Con toda esta situación, lo que más queda en evidencia es que faltan políticas públicas para el sector agropecuario. Faltan leyes que sean continuas y trasciendan más allá de la administración nacional, provincial o municipal de turno», expresó.

«Si bien es válido reconocer el esfuerzo del gobierno nacional por mantener la restricción a cero en algunas retenciones, creemos que se deberían eliminar por completo estas medidas, así como otros impuestos que afectan la rentabilidad del sector», completó.