El próximo 8 de agosto, el paraje La Guevarina, en el distrito de Villa Atuel, volverá a convertirse en epicentro de una experiencia única que combina formación técnica, trabajo rural y compromiso comunitario.
Se trata del Concurso de Poda de Frutales de Carozo, que celebrará su séptima edición, junto al Concurso de Podador Libre, que cumple su sexto año consecutivo.
Ambos certámenes son impulsados por la Escuela Técnica N° 4-197 “Ing. Agr. Julio C. Gatica” y ya se han consolidado como una referencia provincial en el ámbito de la educación técnico-agropecuaria.
Más que una competencia, el evento representa un espacio de aprendizaje en terreno, de transmisión de saberes y de fortalecimiento del vínculo entre la escuela, el sector productivo y la comunidad.
La poda es una práctica agronómica clave para la producción de frutales de carozo, especialmente el durazno, cultivo insignia del sur mendocino.
A través de estos concursos, estudiantes, docentes, profesionales del INTA, podadores experimentados y productores trabajan codo a codo, intercambiando conocimientos y perfeccionando técnicas fundamentales para el desarrollo de la fruticultura regional.
Uno de los rasgos más destacados del certamen es su mirada inclusiva: se promueve activamente la equidad de género mediante la participación en duplas mixtas, generando un entorno más justo y representativo del trabajo rural.
Además, se valora la participación de podadores libres, lo que amplía el alcance y la proyección del evento, conectando generaciones y saberes tradicionales con las nuevas camadas de técnicos agropecuarios.
La iniciativa no solo tiene un valor educativo innegable, sino también un fuerte impacto social y laboral.
A lo largo de los años, ha demostrado que una escuela pública puede ser motor de innovación, capacitación y desarrollo local, articulando con organismos técnicos y actores del sector productivo de forma sostenida y eficaz.







