Según la última encuesta de la Sociedad Internacional de Cirugía Plástica Estética (ISAP), Argentina ocupa el séptimo puesto en el ranking de países con más procedimientos estéticos en el mundo. Con más de un millón de intervenciones realizadas durante 2022, los especialistas hablan de una tendencia en alza que incluye a pacientes cada vez más jóvenes que buscan retrasar lo inevitable: el paso del tiempo.
A nivel mundial, el estudio indica un crecimiento del 19.3% en el total de procedimientos quirúrgicos: aumento mamario, liposucción, cirugía de párpados, aumento de labios y rinoplastia; y no quirúrgicos: ácido hialurónico y bótox.
Estados Unidos encabeza la encuesta, seguido por Brasil y Japón; mientras que Argentina muestra un auge de intervenciones no invasivas.

Mendoza sigue el patrón nacional y exhibe un aumento de tratamientos que “sostengan una imagen que refleje la vitalidad interna“.
“Los más solicitados son bótox, ácido hialurónico a nivel de labios y rinomodelación, tratamientos con plasma rico en plaquetas, bioestimuladores para la flacidez facial e hilos tensores, HIFU y estética corporal“, aseguró el médico estético Albano Lucero (Mat. 14172).
En diálogo con El Sol, el especialista mencionó que se acercan tanto hombres como mujeres de 20 a 70 años, con prevalencia de pacientes entre 35 y 50 años.
“Cuando llegan al consultorio nos plantean que quieren mejorar la cara de cansancio, la calidad de la piel y disminuir las líneas de expresión o las patas de gallo. Sienten que la imagen que tienen no refleja la vitalidad interna. Acuden buscando una imagen que refleje cómo ellos se sienten día a día“, garantizó.

Por su parte, Pilar Poggi, médica especialista en medicina estética (Mat. 13819), aseguró que “la mujer mendocina se cuida mucho” y afirmó que, a pesar del contexto económico, las consultas no cesan.
“Frente al envejecimiento, me gusta hablar de envejecer con dignidad; elegir qué tipo de adulto mayor queremos ser. Hoy en estética se está buscando mantener las facciones de la cara, evitando que todas queden iguales. Existen tratamientos no invasivos que permiten mejoras“, explicó.
Los motivos de consulta
En modo “tendencia”, en distintas partes del mundo a partir de una temprana edad se busca retrasar el paso del tiempo de manera “tácita”, pero con resultados visibles.
“Pacientes cada vez más chicos intentan retrasar el tiempo de manera tácita. En Oriente se está viendo que muchos jóvenes cumplen sus 18 años y eligen como regalo intervenciones en medicina estética que tienen una tendencia a la prevención para que las arrugas no se noten más adelante”, dijo el doctor Albano Lucero.

“A partir de los 20 años empiezan las consultas para cuidarse. Buscan procedimientos que no sean invasivos, pero que a su vez se noten sus efectos. Hoy existe mucha más conciencia sobre la necesidad de cuidado“, afirmó la doctora Poggi.
Teniendo en cuenta el fenómeno, los especialistas remarcaron la importancia de un “procedimiento seguro“.
“A la hora de hacerse una intervención es importante buscar un profesional médico con especialidad y que sea dentro de un consultorio habilitado. Es importante que el paciente se sienta cómodo y seguro, y que exista una consulta previa en la que se puedan sacar todas las dudas“, señaló la médica especialista en medicina estética.
Y agregó: “El proceso debe ser guiado. Si bien depende de cada profesional, nosotros también debemos poner límites, explicándole al paciente qué necesita y qué no“.
Los valores de estos procedimientos varían según el tipo de intervención, pero parten de $35.000 y pueden superar los $500.000. En cuánto a su duración, los efectos del bótox se pueden extender de tres a seis meses, mientras que los del ácido hialurónico pueden durar hasta más de un año.
Combatir la “imperfección”
Daiana tiene 30 años y buscando una imagen “más amigable” de su rostro, se colocó ácido hialurónico en la nariz en dos oportunidades.
“Por una pequeña imperfección que me notaba en la zona de la nariz, decidí colocarme ácido hialurónico. Me pareció que no era un tratamiento tan invasivo y además que no iba a perjudicarme a futuro. Quedé muy satisfecha con el resultado, planeo repetir la intervención este año“, confesó a El Sol.
Inés y Rosario son otras dos jóvenes, de 29 y 28 años, que optaron por la toxina botulínica, mejor conocida como bótox.
“Me puse bótox porque tenía muchas arrugas en la frente y en la zona de los ojos. En su momento vi a otras personas que se habían puesto y les quedaba natural, por lo que me animé a hacerlo. Me encantó el resultado, me mejoró mucho las líneas de expresión. Lo malo es que no me duró mucho, fueron solo tres meses y no quiero hacerlo tan seguido“, dijo Rosario.
En el caso de Inés, la joven reconoció que los resultados no fueron los esperados.
“Opté por el bótox en el entrecejo porque lo tenía muy marcado. En su momento no era algo costoso y creí que iba a notar el cambio. Si bien vi una leve diferencia, como no me puse tantas veces la marca la sigo teniendo. No noté demasiado el resultado, probablemente por la poca constancia“, aseguró.
Factores psicológicos
“No hay tiempo. No puedo esperar“, una frase que, especialistas afirman, se repite a menudo en las consultas psicológicas. Cansados de la espera, a temprana edad los pacientes buscan la “satisfacción inmediata” y recurren a intervenciones estéticas.
“En mi trabajo desde el consultorio he podido observar hace un tiempo que hay cada vez más adolescentes y adultos jóvenes que consultan por situaciones que se están presentando en cuanto a conductas alimenticias, trastornos de alimentación, imágenes distorsionadas de su propio cuerpo y demás“, aportó a El Sol Gisel Savina, licenciada en Psicología (Mat. 3204).
Y agregó: “El deseo de esa imagen anhelada hace que el cambio sea ya. No hay tolerancia a la espera. Esa necesidad de sobrepasar los tiempos de nuestros cuerpos, del organismo, hacen que el proceso que conlleva lograrlo a través de una actividad física no sea tolerable. Deben recurrir a algo más fácil y rápido, una cirugía estética en donde entran al quirófano y salen con el resultado esperado“.
En plena era digital, las redes sociales juegan un rol clave y son vistas como objeto de “tentación”.
“En las redes encontramos de todo: imágenes, publicidades, cuerpos que han sido trabajados a través de actividades deportivas y físicas. Pero a su vez, las cirugías estéticas también ofrecen cada vez más propuestas, lo cual termina siendo tentador. Internet ha llevado al ser humano a que cuando necesita una respuesta, en segundos la obtiene. Y si no es lo esperado, hay propuestas diferentes que seguro terminan coincidiendo con lo que buscamos“, afirmó Savina.
Pensando a futuro, la experta planteó que para combatir la insatisfacción y la inmediatez, hay que generar herramientas y mecanismos de defensa a los que se pueda acudir a la hora de resolver problemas.
Fuente: El Sol







