El presidente de la Asociación de Toxicología de Argentina, Sergio Saracco, experto en la materia, aseguró públicamente que más del 70% de los menores de 18 años consume bebidas alcohólicas. El consumo arranca –según datos oficiales– alrededor de los 12 años. Al respecto dialogó con FM Vos (94.5) y con Diario San Rafael.
Basándose en datos de nivel nacional surgidos desde la Secretaría de Políticas Integrales sobre Drogas de la Nación Argentina (Sedronar), como así también de estudios que han desarrollado a través del Observatorio de Problemáticas de Consumo de la Universidad Nacional de Cuyo, Saracco dijo que “lamentablemente, el 70% de los menores o un poco más, ya ha consumido alcohol por debajo de los 18 años, y esto tiene que ver no con una cuestión de que estén todas las botellas de bebidas alcohólicas prohibidas, en realidad el problema es no entender o comprender que exponer a los niños al alcohol tiene una trascendencia fundamental, ya que el alcohol tiene una acción neurotóxica en el cerebro que está en pleno desarrollo, y que comienza a los pocos días, a las pocas semanas del embarazo y que está culminando alrededor de los 18 o 20 años y de ahí es desde donde viene esta advertencia clara y sostenida en todos los envases, de que no deben consumir alcohol durante ese período crítico, y también está la advertencia de que no tiene que ser consumido en el embarazo, no por la persona gestante sino por el feto que está en desarrollo y es mucho más vulnerable”.
Según los datos del Sedronar, la edad viene descendiendo y en la actualidad se puede decir que el consumo arranca alrededor de los 12 años, a lo que se le suma el tabaco (lo cual también es alarmante), y la marihuana.
Esto es muy complicado, ya que de alguna manera son sustancias capaces de discapacitar a la persona por el resto de su vida. “Con exponerse a drogas por arriba de los 18 años, tenemos el efecto agudo en el efecto inmediato, cuando se está bajo el efecto de la sustancia y con las consecuencias que puede tener asociada; pero cuando exponemos a ese cerebro en crecimiento desde el momento del embarazo, la lactancia, niñez y adolescencia, es decir por debajo de los 18 años, decimos que es un acto que trasciende ya que no solamente están los efectos propios agudos de la exposición a la sustancia, sino que deja una afectación directa sobre las neuronas y su funcionamiento, lo que se traduce en una disminución de las capacidades cognitivas e intelectuales, es decir, la capacidad de pensar, razonar, asociar ideas, todo lo que es el pensamiento abstracto, el pensamiento de las áreas matemáticas o lingüísticas”, aseguró.
Resaltó que muchas veces pasa que el parto es normal, pero al niño comenzar la escuela “empiezan los problemas”, siendo el factor la exposición de su madre al alcohol durante la gestación.







