El abusador de la Isla confesó y fue condenado a 10 años de prisión

Ayer, luego de la ronda de testigos y cuando se ofrecía la prueba reunida en el expediente por el fiscal Javier Giaroli, el acusado, Gastón Fernández, pidió hablar ante los magistrados y admitió haber abusado sexualmente de una joven en la Isla del Río Diamante, hecho ocurrido en enero de este año. 

Los jueces Jorge Yapur, Ariel Hernández y Rodolfo Luque condenaron ayer a 10 años de prisión a Gastón Fernández, quien confesó abusar sexualmente de una joven en la Isla del Río Diamante, hecho ocurrido en enero de este año y por el que se encontraba acusado bajo arresto preventivo.
El juicio contra Fernández había comenzado el lunes y estaba previsto que siguiera hasta hoy. Sin embargo, ayer, luego de la ronda de testigos y cuando se ofrecía la prueba reunida en el expediente por el fiscal Javier Giaroli, el acusado pidió hablar ante los magistrados y confesó el abuso sexual por el que estaba siendo juzgado.
Si bien el acceso estaba restringido a la prensa por tratarse de un delito contra la integridad sexual, este diario pudo saber que Fernández manifestó su arrepentimiento por lo sucedido y le pidió perdón a la víctima.
Tras el quiebre de Fernández, en el proceso imperó el término “a confesión de parte, relevo de prueba”, y así el juez dio lugar a la etapa de alegatos, en la que Giaroli solicitó los 10 años para el abusador, pena ratificada en la sentencia que dictó el Tribunal Penal Colegiado pasado el mediodía del martes.
Fernández fue declarado culpable del delito “abuso sexual agravado por cometerse con acceso carnal y por ejecutarse bajo uso de arma blanca y amenazas”.

El hecho
En la madrugada del sábado 6 de enero, Gastón Fernández abordó a una joven de 21 años cuando caminaba hacia su casa por avenida Balloffet, en cercanías con calle Amapolas. La amenazó con un arma blanca y la condujo hasta un descampado donde la abusó sexualmente con acceso carnal. Luego, cuando se fugó, usó el Messenger de Facebook para amenazar a la joven vejada, con el objetivo de que esta no diera aviso a la Policía de lo sucedido.
Finalmente, las pruebas que Giaroli exhibió ante el tribunal durante la segunda jornada del juicio acorralaron a Fernández, quien decidió confesar el crimen por el que estaba acusado.