El reciente dato de inflación de marzo, que marcó un 3,4% quebrando la tendencia a la baja, ha encendido las alarmas en el tablero económico nacional. Para el economista Miguel Ponce, este repunte no es una sorpresa, sino la consecuencia directa de un error de diagnóstico oficial que confió excesivamente en el ajuste monetario y fiscal. En una entrevista profunda, Ponce analiza por qué las «tres anclas» del gobierno están fallando, critica la disociación discursiva del Ejecutivo y advierte sobre el círculo vicioso de la recesión que amenaza con profundizarse si no se cambia el rumbo. «Aumento de precios es inflación; tratar de convencer de lo contrario parece una broma», sentenció en diálogo con FM Vos 94.5.
Para Ponce, el principal problema radica en la mirada fundamentalista de la gestión actual, que reduce un fenómeno multicausal a una simple ecuación de emisión monetaria. «El primer problema es un error de diagnóstico. Nos cansamos de escuchar que la inflación era explícitamente un problema monetario y que, si no emitías, automáticamente tenía que bajar. Esa mirada fundamentalista y ultraortodoxa hoy choca con la realidad: si crees que solo con el ajuste y la motosierra vas a lograr que la inflación baje, la realidad te muestra otra cosa por más que te enojes», manifestó al inicio del reportaje.
«Escuchamos al propio presidente decir que no iba a ‘fingir demencia’, una palabra que parece casi una proyección inconsciente. Además, intentar convencernos de que los aumentos en carne, transporte o educación no son inflación, sino un ‘impacto en los precios’, parece joda: el aumento de precios es, por definición, inflación», continuó diciendo.
Las tres «anclas» que no logran detener los precios
En otro tramo de la comunicación que mantuvo en FM Vos 94.5, el economista Miguel Ponce detalló cómo los tres pilares fundamentales en los que se ha apoyado el gobierno para frenar la escalada de precios han encontrado sus límites técnicos y sociales, resultando insuficientes para quebrar la inercia inflacionaria.
El análisis comienza por el ancla fiscal, basada en el achicamiento directo del gasto público. «Se basa puramente en el recorte. El ejemplo más claro es lo que ocurre con el PAMI: primero se bajaron los ingresos reales a los jubilados, luego se quitaron los remedios y ahora las prestaciones. Es una forma muy cruda de intentar que la economía cierre», advirtió el especialista.
En segundo lugar, cuestionó la efectividad del ancla de la apertura de importaciones para regular los valores internos. «Se buscó bajar precios abriendo la entrada de productos, pero es curioso ver el desagregado de marzo: todo lo que subió por encima del 3,4% es lo que no puedes manejar con importaciones. La educación, el transporte, la vivienda, los servicios y la recreación no se arreglan trayendo productos de afuera; son rubros que no tienen competencia externa», indicó.
Por último, se refirió al ancla salarial, a la que calificó como la más preocupante por su impacto en la economía real. «Los ingresos siempre fueron por debajo de la actualización inflacionaria, lo que ha generado un proceso recesivo que parece destinado a profundizarse. Menos ingresos se traduce automáticamente en menos consumo, y esa caída del consumo afecta directamente la recaudación del Estado, alimentando nuevamente la necesidad de ajuste», consideró.

La contradicción de los manuales y el Fondo Monetario
Más adelante, Ponce se pronunció sobre la encrucijada financiera en la que se encuentra el país, con metas incumplidas ante el FMI y una política de tasas que contradice las necesidades de la economía real. «Si seguimos los manuales de la ortodoxia que el gobierno dice defender, la inflación se frena con tasas más altas. Pero estamos en un escenario donde necesitamos bajarlas para activar los motores de la economía, la demanda y el crédito. Es una contradicción total. Fíjate que el mismo día que aparece el dato de inflación, el Fondo Monetario corrigió su crecimiento a la baja y casi duplicó su proyección de inflación para Argentina, pasándola arriba del 30%», citó a modo de ejemplo.
«El Fondo visualiza que lo que mandaron en el presupuesto anual ya se lo comieron en tres meses. Aunque el apoyo de EE. UU. esté, no se están cumpliendo las metas ni de baja inflacionaria ni de acumulación de reservas», añadió.
El círculo «no virtuoso» del ajuste
La persistencia en el recorte del gasto como única herramienta de gestión está generando, según el análisis de Miguel Ponce, una trampa recesiva que termina alimentando el mismo déficit que el gobierno busca combatir.
Dentro de ese contexto, el economista hizo hincapié en la peligrosa relación entre recesión y recaudación. «Si vamos a insistir con más ajuste, tendremos menos recaudación porque la caída de los niveles de actividad continuará. Al recaudar menos, el déficit vuelve a aparecer y nuevamente tienes que quitar. Es un círculo no virtuoso: más ajuste, menos actividad, menos venta, menos recaudación y, por ende, más ajuste», explicó de forma contundente.
«Hay que intentar salir de la manera más suave posible frenando la velocidad de este círculo. Abril debería permitir algún tipo de recuperación en los ingresos que aumente la actividad para que la recaudación suba por cantidad de operaciones y no por presión fiscal, evitando así generar un nuevo ajuste que solo profundizaría la crisis de consumo», aconsejó el experto.
¿Hacia dónde vamos?
Como síntesis, el economista propuso un cambio de prioridades para evitar que la economía argentina quede «planchada» indefinidamente en un escenario de estanflación. «Suena dificultoso cumplir virtuosamente con todo, pero el primer paso es reconocer que no estás en el camino correcto. Hay que aflojar un poco el torniquete en los ingresos. En la medida en que no suban, no solo no saldremos del endeudamiento récord que hoy tienen las familias argentinas, sino que seguiremos afectando la producción», sostuvo.
«Tal vez sea necesario regular y descomprimir un poco; prefiero una inflación que conviva con cierta actividad económica a una que se mantenga en el 3% pero con la economía totalmente arrasada. La prioridad debe ser evitar que los niveles de actividad sigan cayendo al abismo», determinó como conclusión.







