Un valioso documento histórico permite observar cómo cambió el paisaje del sur mendocino con el paso del tiempo. La página Mendoza Antigua logró reunir dos imágenes que muestran el “antes y después” del complejo minero Sierra Pintada, ubicado en las cercanías de San Rafael.
Se trata de una fotografía aérea tomada en 1975, cuando recién comenzaban las actividades en el yacimiento, y otra imagen obtenida mediante Google Earth en 2026, que permite apreciar las transformaciones producidas tras más de dos décadas de explotación minera en el lugar.
EL INICIO DE LA EXPLOTACIÓN
La Mina Sierra Pintada comenzó a operar justamente en 1975, año en que se tomó la fotografía histórica. En ese momento se iniciaba formalmente la explotación del yacimiento por parte de la Comisión Nacional de Energía Atómica (CNEA), en el marco del desarrollo del programa nuclear argentino.
Aunque la producción alcanzó su mayor nivel entre fines de la década del 70 y comienzos de los 80, en 1975 ya se realizaban tareas de infraestructura, prospección y preparación del yacimiento.
Entre 1975 y 1997, en el Complejo Minero Fabril Sierra Pintada (CMFSP) se extrajeron y procesaron alrededor de 1.600 toneladas de uranio, lo que representa aproximadamente el 20% del recurso total estimado en el sitio. Aún hoy, Sierra Pintada se considera el mayor depósito de uranio conocido en la Argentina.
LA HERENCIA AMBIENTAL
El complejo dejó de operar en 1997, pero su actividad dejó una importante herencia ambiental. En el lugar quedaron toneladas de colas de mineral, lodos, aguas contaminadas y más de 5.200 tambores con residuos radiactivos enterrados.
Según los registros oficiales, dentro del predio del complejo se almacenan alrededor de 1.300.000 metros cúbicos de agua contaminada, uno de los principales desafíos a resolver en las tareas de remediación ambiental.
En 2019 se aprobó una Declaración de Impacto Ambiental que habilitó el inicio de la Fase I del proceso de remediación, con el objetivo de comenzar a tratar los pasivos ambientales generados durante décadas de explotación.
El plan contemplaba, en una primera etapa, el tratamiento del agua contaminada y posteriormente la remediación de 5.223 tambores de 200 litros con residuos radiactivos enterrados en el predio.
En ese momento se estimó que el proceso completo podría demandar entre cinco y ocho años, aunque actualmente no se han difundido detalles precisos sobre el avance de esas tareas.








