El boom de los fardos de ropa importada también llegó a San Rafael

El fenómeno de los fardos de ropa importada —que se comercializan por bulto cerrado, por kilo o por prenda— empezó a ganar presencia también en San Rafael, impulsado por publicaciones en redes sociales y ventas dirigidas tanto a consumidores finales como a revendedores que buscan precios por debajo del circuito tradicional.
En Mendoza, el formato viene creciendo con fuerza: la venta “por kilo” y los fardos cerrados se volvieron una alternativa cada vez más visible en distintos puntos de la provincia, con mercadería que llega en lotes y se ofrece en modalidades similares a las ferias americanas.

VENTA POR FARDO, POR KILO Y POR PIEZA
En San Rafael, el mecanismo se replica: grandes fardos que algunos vendedores comercializan tal cual llegan y otros abren para vender por pieza. En publicaciones relevadas en redes, se ofrecen combos orientados a feriantes y revendedores, con mensajes del estilo: “20 prendas por $39.999” o descripciones que prometen variedad de categorías (deportiva, urbana, talles grandes, etc.).
También aparece la oferta de bolsones cerrados con prendas específicas —por ejemplo, indumentaria de enfermería o “scrubs”— detallando peso aproximado (40 kg) y el foco en reventa.
QUÉ HAY DETRÁS DEL FUROR
El auge se explica, en parte, por el desfasaje de precios con la indumentaria del comercio formal y la posibilidad de generar margen revendiendo por unidad. En notas recientes se describe que la mercadería suele llegar en fardos de 30 a 40 kilos, y que el “por kilo” permite armar compras sin llevar grandes volúmenes.
A la par, el fenómeno abre debate: algunos lo describen como una reventa de descarte —la idea de la “basura del primer mundo”— y se discuten impactos ambientales y en la industria local, un eje que viene apareciendo en coberturas nacionales sobre el crecimiento de la ropa usada/importada.

UN MERCADO QUE SE MUEVE EN REDES
El crecimiento de este canal tiene una característica: se promociona casi todo por redes sociales, con publicaciones que apuntan directo a feriantes y revendedores, y promesas de “calidad premium”, prendas de marca o lotes temáticos.