El camino hacia la nueva normalidad

Todos confiamos en que la cuarentena y la suspensión de las actividades económicas por la pandemia de covid-19 no continuarán de manera indefinida. La mayoría de los países, y Argentina no es la excepción, empezará a reabrirse. Y en esa “nueva normalidad” que viviremos en un tiempo más, los desafíos seguramente serán igual o más grandes que los enfrentados hasta aquí.
La mayoría de los expertos sanitaristas afirman que mientras no exista una vacuna que permita proteger a una parte mayoritaria de la población, el virus permanecerá entre nosotros y mantendrá su poder de contagio y letalidad. Es más, se espera que a esta primera oleada le sigan otras cuya intensidad desconocemos.
Todos, gobernantes y gobernados, debemos aceptar que el mundo dejó de ser lo que era. Por las condiciones de este virus, no podremos terminar el confinamiento sin practicar seguimiento de contactos y la aplicación de pruebas para patentizar la evolución de la enfermedad. Solo mediante esas acciones sabremos cuántas personas están infectadas y en dónde se encuentran para planear, así, un regreso escalonado a la famosa nueva normalidad.
En esta instancia, todos volveremos a aprender sobre la marcha y, seguramente, no todos estén conformes con las medidas oficiales. Pero, de nuevo, ¿qué es lo más conveniente? Lo que recomienden los especialistas, aunque aún no se está tomando en consideración a la situación económica que empeora día a día. Allí reside otra clave que ha patentizado la pandemia: es indispensable inyectar recursos a programas de investigación científica, tanto para comprender el fenómeno que estamos enfrentando, como para el futuro. Las soluciones para la salud pública vendrán de los descubrimientos y revaloraciones del conocimiento de la investigación y de los instrumentos más recientes para enfrentar las nuevas etapas de la pandemia.
Para regresar a una verdadera “nueva normalidad” será necesaria la participación activa y el compromiso de los científicos, los humanistas y la ciudadanía en general. De otro modo, estamos condenados a una crisis sanitaria aún mayor y, también, a una democracia y a una economía cada vez más empobrecidas.

Compartir

¿Cree que Alberto Fernández deshonró el convenio firmado en San Rafael por Néstor Kirchner en 2006 para construir Portezuelo del Viento?

Artículo anteriorEl termómetro bajó hasta -4,4 grados en Real del Padre
Artículo siguienteSentimiento patriótico