El CONICET Mendoza y el Fondo Verde: estudios de vanguardia para proteger el arbolado y la calidad del aire

En un contexto de cambio climático y desafíos ambientales, cuatro proyectos de especialistas del CONICET Mendoza han sido seleccionados en la convocatoria del Fondo Verde para la Sostenibilidad Ambiental. Claudia Fernanda Martínez, investigadora adjunta del organismo, coordina una de las iniciativas ganadoras que busca transformar la gestión del bosque urbano en la Ciudad de Mendoza. «El arbolado no es solo paisaje; es una herramienta esencial para mitigar la isla de calor y mejorar la calidad del aire», afirmó en diálogo con FM Vos 94.5.

La convocatoria, que transita su tercer año consecutivo, surge de una alianza estratégica entre la Municipalidad de Mendoza y el Banco Galicia para financiar investigaciones aplicadas. «Esta iniciativa propicia el desarrollo de soluciones concretas para el entorno urbano. En nuestro caso, participamos a través del INAHE (Instituto de Ambiente, Hábitat y Energía) con sede en el CONICET Mendoza. De los cinco proyectos ganadores para este 2026, cuatro pertenecen a investigadores de nuestra institución y uno a la UTN. El objetivo central es el análisis y monitoreo integral de la calidad del aire, pero también se abordan temas como la biodiversidad, el uso eficiente del agua y la luz natural», detalló Martínez al inicio de la nota.

El árbol: más que sombra, un regulador térmico

El proyecto liderado por la investigadora Claudia Martínez se enfoca en cuantificar los servicios ecosistémicos que prestan las especies forestales en el área metropolitana, especialmente en su lucha estratégica contra el calentamiento global y local. Un eje central de la investigación es la mitigación del calor. «Existen altos parámetros de ‘isla de calor urbano’ en toda la provincia. La vegetación cumple un rol fundamental para mitigar este aumento de temperatura que no solo produce disconfort en los ciudadanos, sino un gasto adicional de energía en refrigeración para los hogares y edificios», advirtió sobre la gravedad del fenómeno climático en la región.

«Además de regular la temperatura, el estudio destaca la captura de contaminantes como una función vital para la salud pública. El arbolado ofrece servicios esenciales: captura dióxido de carbono, remueve partículas contaminantes del aire y regula el estrés térmico e hídrico. Es un conjunto de bienes indispensables para sostener la calidad de vida del habitante urbano en un entorno cada vez más hostil», destacó la especialista del CONICET.

cuatro proyectos de especialistas del CONICET Mendoza han sido seleccionados en la convocatoria del Fondo Verde para la Sostenibilidad Ambiental

Diagnóstico científico y crisis hídrica

Frente a la histórica sequía que atraviesa la provincia, la investigación propone métodos precisos para evaluar la salud de los ejemplares y decidir su futuro. «Evaluamos visualmente el tronco, el desarrollo de las copas y el riesgo de caída. Pero también hacemos análisis dendrocronológicos: mediante un ‘barreno de incremento’, extraemos una pequeña muestra de madera para conocer la historia de crecimiento del árbol sin dañarlo», comentó Claudia Martínez.

«Respecto a la crisis hídrica, hemos detectado que muchas especies han logrado una adaptación notable al déficit. Sin embargo, para aquellas que no lo logran, el camino es el recambio forestal por especies de menor requerimiento hídrico, aunque siempre priorizando cuidar el patrimonio añoso que tarda décadas en establecerse», continuó explicando.

Un compromiso con el patrimonio de Mendoza

Aunque el financiamiento actual se centra en la capital provincial, Martínez destacó que la experiencia y el interés de los investigadores se extiende a todo el territorio mendocino, incluyendo el sur provincial. «Cada proyecto cuenta con un financiamiento de 3.500.000 pesos aportados por el Banco Galicia. Si bien este fondo es puntual para la Ciudad de Mendoza, nuestro interés como investigadores es expandirnos», contó.

«De hecho, en 2023 realizamos un trabajo muy valioso en San Rafael para determinar cuál era el árbol más antiguo del departamento junto a profesionales locales. Fue una iniciativa fundamental para poner en valor la cultura del árbol y ese patrimonio forestal valiosísimo que tienen en el sur. Los resultados de estas investigaciones buscan, en definitiva, dar respuesta a una preocupación que es común a todos los mendocinos: la preservación de nuestra vida en el desierto», manifestó hacia el cierre de la conversación.

Las diferentes etapas del proyecto

La investigación coordinada por la especialista del CONICET se estructura en un plan de acción técnica dividido en cuatro fases críticas, cuyo objetivo final es generar recomendaciones prácticas para la gestión forestal y la optimización de la producción en viveros provinciales.

En una primera instancia, el equipo se enfocará en el monitoreo de CO2 realizando mediciones precisas de las concentraciones ambientales de dióxido de carbono en casos de estudio seleccionados dentro de la Ciudad de Mendoza. A esto se suma el análisis del material particulado, que consiste en la evaluación de los niveles de partículas contaminantes que flotan en el aire urbano y que afectan directamente la salud respiratoria de la población.

La tercera etapa consiste en el cruce de datos, un proceso fundamental donde se realiza un análisis correlativo entre el estado de salud del arbolado —obtenido mediante los estudios visuales y dendrocronológicos— y la presencia de los contaminantes medidos anteriormente. Finalmente, el proyecto apunta a la producción adaptada, buscando incentivar en los viveros el cultivo de especies que hayan demostrado una resistencia superior tanto al estrés hídrico crónico de la región como a la polución ambiental, asegurando así la supervivencia del bosque urbano a largo plazo.