Son muchas las actividades que Pablo “Lechu” Romero desarrolla en su carrera actoral. En este caso, brindará dos clases de teatro mediante la cuarta edición de su taller “Máquina en escena” en el Centro Integrador Universitario. Al respecto adelantó algunos detalles en diálogo con FM Vos (94.5) y con Diario San Rafael.
El Centro Integrador Universitario (Av. Urquiza y General Paz) será esta vez el punto de encuentro para un interesante taller de teatro, que se desarrollará hoy martes y el jueves, y que estará a cargo de “Lechu”. “Es a partir de las 15 horas y va a estar dividido en dos géneros teatrales porque a mí me gusta mucho este ‘surfeo’ siempre, me gusta compartir mi experiencia en el clown y en la improvisación”, dijo.
En cuanto al desarrollo, adelantó que “la mecánica del taller casi siempre surge a partir de juegos y entrenamientos, para empezar a descubrir a nuestros ‘payaso interior’, siempre en un ambiente de goce placentero”. “Yo trabajo el payaso, el clown desde la risa, para provocar comicidad, empezar a reírnos de nosotros mismos, de nuestros errores y a través de eso ir estudiando un género tan lindo como es la comedia física, empezando a utilizar el cuerpo como material expresivo”, explicó y agregó: “A través de juegos que son grupales, de a poco nos vamos ambientando en lo que son pequeños tríos, dúos y a trabajar individualmente. Es decir, pueden asistir quienes tienen experiencia y quienes no”. Aclaró también que no se debe tener ningún miedo, porque no es que quien vaya al taller tenga que subir inmediatamente a un escenario a mostrarse.
“Primero que nada trabajamos todos en grupo jugando y buscando la creatividad a través de la parte lúdica”, amplió. Considera que estos talleres son algo que ayudan a desinhibirse, ya que –destacó– “la palabra miedo o la palabra timidez, están todas relacionadas con una especie de inseguridad que tenemos todos a la hora de expresarnos, a la hora de exponernos, de hablar en público, pero en este caso al ser un taller tenemos que permitirnos jugar, aprender, en ese sentido ser genuinos, originales”. Subrayó que “nadie va a ser juzgado por el material que ponga en escena”.
Cabe decir que se trata de una suerte de “clase a la gorra”, pues el actor transformado en docente no cobrará un monto específico, sino que sus alumnos podrán pagar lo que deseen al retirarse.







