El Centro de Ingenieros de Mendoza oficializó el relevamiento de costos correspondientes al mes de julio, reflejando una aceleración en los indicadores estructurales que inciden de manera directa en el desarrollo de la obra privada en la provincia. La medición consolidó una suba mensual del 3,29% en el costo total de construcción, impulsada principalmente por un marcado repunte en el valor de los materiales, que registraron un incremento del 4,16%, mientras que la mano de obra mostró un ajuste del 2,36%. De esta manera, el sector experimentó una reversión de la tendencia respecto al período previo, donde el componente salarial lideraba las subas.
El impacto acumulado de estas variables eleva el presupuesto base para edificar una vivienda social estándar de 60 metros cuadrados a una cifra cercana a los 90 millones de pesos, consolidando un escenario de profunda parálisis en la actividad que profesionales y corralones perciben de forma cotidiana.
Inversión de tendencias y dispersión de índices frente a la medición anual
El comportamiento de los precios durante el último mes evidenció un salto en los insumos básicos de obra, quebrando la desaceleración que venían mostrando otros indicadores del sector. «El incremento del costo de la construcción entre junio y julio, de acuerdo con las mediciones que el Centro de Ingenieros realizó durante los primeros días de este mes, ha arrojado un resultado del 3,29% de aumento en el costo total. En esta ocasión se ha revertido la tendencia de los materiales: en el último mes el incremento era mayor en la mano de obra, pero en julio se invirtió esa situación de manera marcada. Si analizamos el comportamiento interanual, de julio del año pasado a julio de este año, los materiales para la medición que hacemos nosotros han subido un 30%, mientras que el índice general consolida un alza del 33%. Es un número bastante más alto que el que registrábamos hace un par de meses, ya que en mayo hablábamos de un índice anual del 27%», detalló Daniel Dimaria presidente del Centro de Ingenieros de Mendoza.
«Al desglosar los materiales que más se han movido en precios, detectamos subas en insumos que tienen muchísima incidencia en el costo estructural de una vivienda. El hierro lideró los aumentos con una suba del 7%, seguido por la madera con un 6%, la pintura con un 4,5%, el hormigón elaborado con un 3,6% y el cemento con un 2,5%. Lo que nosotros realizamos metodológicamente es una evaluación del costo de construir una vivienda típica; por eso, estos aumentos impactan de forma directa en el presupuesto final. A lo mejor la realidad general del mercado muestra un promedio de todos los materiales existentes, pero nuestro índice se calcula estrictamente en función de cómo incide cada insumo dentro de la matriz habitacional», aclaró.

La paradoja del costo en dólares y los presupuestos por metro cuadrado
A pesar de una leve contracción mensual, el encarecimiento acumulado en divisas erosiona la capacidad de compra de los ahorristas locales. «El costo de la construcción medido en dólares viene evolucionando con un incremento interanual de más o menos el 12%. Es un aumento bastante significativo si uno tiene en cuenta que es una variación en divisas. Realmente es un impacto importante porque la mayoría de las personas ahorraba en dólares para construir y ahora, con esos mismos ahorros, están comprando menos metros cuadrados que antes. Aunque en el último mes, si lo medimos exclusivamente de forma mensual en dólares, hubo una pequeña disminución del 1% debido a las oscilaciones cambiarias, la tendencia de mediano plazo sigue siendo al alza», analizó Dimaria.
«Con estos valores consolidados a julio, construir un metro cuadrado de una casa típica económica en Mendoza cuesta 1.514.000 pesos. Para una vivienda de mayor calidad o terminaciones superiores, el valor asciende a 1.969.000 pesos por metro cuadrado. Si tomamos como referencia una vivienda económica estándar de unos 60 metros cuadrados, estamos hablando de un presupuesto base de 90 millones de pesos para ejecutar la obra. Es una cifra que se ubica lejos del bolsillo de cualquier ciudadano y que explica el momento que atravesamos», expresó.
«La actividad en Mendoza está muy detenida, muy paralizada y con muy poco movimiento. Los profesionales lo notamos todos los días en la falta de trabajo y las casas de venta de materiales están vacías de forma permanente», aseguró.
Unificación de códigos, burocracia municipal y el freno a las obras clandestinas
La simplificación de los trámites administrativos surge como una necesidad crítica para incentivar el inicio de proyectos antes de la colocación del primer ladrillo. «En general vemos bien la idea de avanzar hacia una unificación del régimen de edificación provincial; de cierta forma hemos apoyado la iniciativa. Si bien creemos que en algunos aspectos específicos no va a ser posible, sería un paso bastante importante. En materia reglamentaria respecto a la estructura de las construcciones hay bastante consenso, y se está tendiendo a unificar los dos reglamentos vigentes. Para edificación general, los municipios históricamente adoptaron y aggiornaron el código de la Capital. Sin embargo, hay aspectos que no van a poder ser comunes, como las zonificaciones, que determinan dónde se puede construir un taller, un comercio o un barrio. Eso dependerá de cada departamento, pero para los profesionales sería sensacional conocer un solo código en lugar de catorce diferentes», opinó el titular Centro de Ingenieros de Mendoza.
«Todo el trámite burocrático actual nos entorpece tremendamente la tarea; el papeleo es carísimo y es un trámite lento. Facilitar el desarrollo de una obra es vital para reactivar un sector que tiene un efecto derrame inmediato en el resto de la economía. Cuando la gente ve lo complejo que es el trámite o el tiempo que demora la aprobación de la documentación, se desilusiona y muchas veces termina inclinándose por hacer la obra de forma clandestina o mal ejecutada, lo cual no es bueno para nadie», declaró.
«Municipios como Guaymallén implementaron la eliminación del derecho de construcción; si bien no es un valor definitorio sobre el costo final de la obra, reducir ese gasto al inicio entusiasma a la gente. Quizás dos o tres millones de pesos de tasas sobre un total de noventa millones parezca un porcentaje menor, pero es un desembolso que duele mucho porque se exige antes de haber puesto un solo ladrillo, antes de haber clavado la pala en el terreno», graficó Dimaria al cierre de la comunicación.



