Una reciente encuesta de la consultora Opinión Mendoza revela un escenario de fuerte polarización y síntomas de desgaste en el humor social de la provincia tras los últimos escándalos en el entorno presidencial. Lucas Inostroza, consultor político y referente de la agencia, analizó los datos que marcan una creciente demanda de apartamiento del funcionario nacional y advirtió sobre un proceso de erosión en el núcleo duro del relato «anticasta».
El relevamiento, que abarcó una muestra de casi 450 casos en la provincia, indagó de forma directa sobre la postura de la ciudadanía frente a la continuidad del funcionario Manuel Adorni tras los cuestionamientos públicos de las últimas semanas. El resultado muestra una sociedad partida exactamente a la mitad. «Salimos a consultar qué consideraba la gente que debía hacer el gobierno de Javier Milei con Adorni tras el escándalo, y encontramos que por lo menos el 50% de los encuestados marcó que el gobierno debe apartarlo de su puesto. Dentro de ese porcentaje, hay un núcleo importante de más del 40% que considera que debe ser echado ya mismo. La otra mitad de la opinión responde que el funcionario debe continuar en su lugar hasta que la justicia efectivamente compruebe si hay culpabilidad o no; es un apoyo más bien blando que concede el beneficio de la duda», explicó Lucas Inostroza ante la audiencia de FM Vos 94.5.
«Sin embargo, el núcleo duro que lo sostiene ‘como sea’, bajo el argumento de que esto es simplemente una operación, apenas supera el 10%. Esto ya es un síntoma de que el acompañamiento empieza a registrar una baja», indicó.
El relato anticasta bajo la lupa: erosión antes que quiebre
Más allá de la continuidad del funcionario en su cargo, el estudio de Opinión Mendoza puso el foco en las esquirlas que el escándalo proyecta sobre el principal activo político del gobierno nacional: su discurso ético y su confrontación con las estructuras tradicionales de poder. «La segunda pregunta tuvo que ver con cómo afecta esta situación al discurso de la Casa Rosada contra la corrupción y contra la casta. En este punto encontramos un desplazamiento más grande en contra del gobierno. Un 37,5% considera que, al final, ellos también son parte de la casta y que el sostenimiento de Adorni afecta la credibilidad oficial. A eso se suma un 21,9% que afirma que la situación los está defraudando», señaló el consultor.
«Desde nuestro análisis técnico consideramos que estamos ante un proceso de erosión y no ante un rompimiento definitivo con la línea nacional; pero el desgaste se nota. Hay votantes que, si bien sostienen en superficie a Milei, por lo bajo admiten que toda esta secuencia los está haciendo replantearse el apoyo al gobierno», declaró al respecto.

Claves del desgaste del discurso oficial
Los datos estadísticos reflejan de manera precisa cómo los escándalos de la escena nacional impactan en la percepción pública mendocina, modificando los niveles de tolerancia social frente a la gestión de La Libertad Avanza.
El relevamiento de Opinión Mendoza detectó que este descontento abstracto ya se traslada al espacio físico a través de una marcada resistencia en el territorio. El rechazo generalizado a la comitiva presidencial durante las actividades y actos oficiales realizados en la provincia rozó el 57% en las zonas de medición localizadas, lo que demuestra que los ruidos de la política porteña han comenzado a condicionar de manera negativa el recibimiento y la sintonía pública de las máximas autoridades federales en suelo mendocino.
«Consultamos en torno a las posturas críticas de la dirigencia que salió a cuestionar abiertamente la presencia de funcionarios nacionales en el territorio mendocino, y la adhesión a esos cuestionamientos superó el 57%. Esta cifra marca el alineamiento de un sector de la población que ratifica que el impacto de estos escándalos no está siendo bien recibido en las comunas y que está golpeando de manera directa al Gobierno Nacional en puntos geográficos muy concretos», concluyó el referente de Opinión Mendoza, señalando que el informe final complementó estos datos presenciales con un seguimiento del comportamiento y el debate en las redes sociales y la web.







