El cuadro sorteado para el arreglo de Casa Burgos ya tiene dueña

Finalmente fue sorteada la obra de arte perteneciente a la colección privada del escritor y periodista Fausto Burgos y de Elena Catullo, con la que su actual propietario, Leopoldo Burgos, buscaba reunir fondos para arreglos estructurales que el inmueble necesita.
El sorteo tuvo un primer intento el 8 de octubre, pero el número no fue vendido. El pasado sábado 1 de diciembre nuevamente se sorteó y resultó como ganadora de la obra del artista Sergio Roggerone –una de las paletas mendocinas más cotizadas de la provincia– la señora Fernanda Crocco, de la ciudad de Mendoza.
“Fernanda ganó con el número 215, el cuadro no va a quedar en San Rafael sino que estará en Mendoza y la próxima semana estaría retornando para recibir su premio”, expresó Burgos. Además destacó que “se trata de una persona que lo va a apreciar muchísimo porque ya tiene su propia colección también y esta obra pasará a ser parte de su acervo particular”.
Leopoldo agradeció por la difusión de las actividades culturales y en particular de lo que tiene que ver con la Casa Burgos. Además agradeció a “todas las personas que se acercaron a colaborar, a lo mejor no tenían la intención de tener la obra pero sí colaborar con la Casa, para que se pueda abrir nuevamente en el marco de su centenario”.
Es que este espacio histórico se encuentra cerrado desde hace más de dos años y ha sido un reducto de muchos artistas a lo largo del tiempo en todos las expresiones: las letras, la pintura y principalmente a la música. Este año llegó a sus 100 años y su propietario busca reabrirla.
“Con lo que recaudé, pude comprar el material para refaccionar sólo una parte. Ya comenzó el trabajo de albañilería, tiene un trabajo de cielorraso, parte del techo y el año que viene estaremos esperando algunas ayudas que al parecer llegarán para la Casa”, detalló Burgos.
Asimismo, comentó que la idea es poner la casa en condiciones para poder recibir público y que, una vez cumpla con estos requisitos, estará activa como un espacio cultural para “darle lugar a las personas que a lo mejor en otro espacio no tienen llegada, obviamente comprobando la calidad artística, para seguir siendo un icono, como la ha sido siempre la Casa con sus 65 años abierta a la comunidad, desde que murió mi abuelo”.