El deporte desigual

La mayoría de los Estados modernos consideran al deporte como una actividad de interés general por las funciones educativas que cumple y los beneficios a la salud que proporciona. Además, es un fenómeno social y una manifestación cultural de nivel universal y alcanza una dimensión económica muy relevante, por cuanto algunas disciplinas se han convertido en un espectáculo de masas muy profesionalizado y mercantilizado.

Sin embargo, ciertas actividades deportivas no han logrado desarrollar un aspecto que debería ser central: la igualdad de género. Hoy por hoy, a nivel global y en Argentina particularmente, existen actividades en la que hombres y mujeres son valorados de forma muy diferente. Y casi siempre –por no decir siempre- en detrimento de las damas.

No se habla aquí de que ambos sexos se igualen en la práctica activa de ciertos deportes ya que, por naturaleza física, es poco probable que mujeres y hombres puedan jugar al fútbol, al rugby o al básquet de igual a igual. Lo que está en cuestión son las diferencias que existen en el nivel de profesionalización, organización y, sobre todo, de retribución económica entre uno y otro sexo.

En Argentina, y más allá del teórico “Pato”, el deporte nacional es el fútbol. Tan es así que hasta la clase dirigente lo toma como un termómetro social. Ese ámbito, salvo honrosas excepciones y discursos más altisonantes que efectivos, es una clara muestra de esta discriminación. De hecho, por estas horas la mayoría de las mujeres relacionadas con la actividad reclaman por una profesionalización del fútbol femenino, algo que no le hace demasiada gracia a los popes de la Asociación del Fútbol Argentino (el fin de semana ordenaron sacar una bandera que reclamaba igualdad mientras se jugaba un partido entre los equipos femeninos de River y Racing).

En tiempos en que las mujeres han hecho oír fuertemente sus voces en reclamo de sus derechos, los dirigentes nacionales -deportivos y políticos- tienen una ocasión óptima para trabajar en que el deporte siga siendo una cuestión de interés público pero erradicando todo asomo de segregación.