El desafío de alfabetizar: los avances del plan nacional y las deudas en evaluación y entrega de materiales

A dos años del inicio de la gestión de Javier Milei, el sistema educativo argentino atraviesa una etapa de transición marcada por la implementación del Plan Nacional de Alfabetización. Anabella Díaz, docente y vocera del Observatorio de Argentinos por la Educación, analiza en esta entrevista los avances presupuestarios, las fallas logísticas en la entrega de libros y la necesidad de pasar de evaluaciones muestrales a censales para intervenir con precisión en cada escuela. «Hoy lo más importante es que existe un plan y un presupuesto que se ha triplicado», afirmó.
Un balance positivo: el regreso de la planificación
Tras 24 meses de gestión, la mirada desde la sociedad civil destaca un cambio de paradigma en la forma de abordar la enseñanza de la lectura y escritura, aunque advierte que los frutos pedagógicos no son inmediatos. «Hacemos un balance positivo, no tanto por resultados parciales —porque un plan en marcha requiere tiempo— sino porque finalmente hay un plan. Desde que la mayoría de las provincias firmaron el compromiso, se puso en ejecución una estrategia nacional. En educación, nos guste o no, todo es lento», sostuvo Anabella Díaz apenas comenzó la charla.
«Si tenemos una población con dificultades para leer y escribir, eso no cambia automáticamente en unos meses; el plan debe ser sostenido y a largo plazo para que, cuando evaluemos a las generaciones que hoy están en primer o segundo grado, veamos una mejora real», amplió.
El salto presupuestario y el desafío de los libros
Uno de los datos más contundentes del informe de Argentinos por la Educación es el incremento real de la inversión en el área de alfabetización, un pilar que Díaz considera fundamental pero que enfrentó problemas operativos. «La inversión nacional destinada a la alfabetización pasó del 2,4 % al 6,4 % del presupuesto educativo entre 2024 y 2025. Es un salto importantísimo, prácticamente se triplicó. En 2025 se distribuyeron 19,6 millones de libros, algo vital porque para que las políticas tengan impacto, los chicos deben leer en soporte de papel. Sin embargo, hubo una falla logística y los libros llegaron tarde», observó.
«Cuando el material llega a las aulas en agosto o septiembre, el plan se debilita. Necesitamos ajustar la cadena de gestión para que el presupuesto se ejecute en octubre y los libros estén en las escuelas en marzo», destacó.

Evaluación y método en práctica
En relación con la distinción entre evaluaciones censales versus muestrales, Anabella Díaz fue categórica al señalar la necesidad de mayor precisión en los datos. «Hoy tenemos evaluaciones muestrales; es decir, una foto del país pero sin ‘nombre y apellido’. Si soy directora de una escuela, necesito los resultados específicos de mi institución para hacer ajustes situados con mis docentes. Necesitamos que la evaluación sea censal para poder intervenir sobre la problemática específica de cada escuela», explicó la referente, remarcando que la información genérica no permite atacar las falencias particulares de cada aula.
Asimismo, la docente hizo hincapié en la necesidad de establecer un piso metodológico común para unificar criterios a nivel federal. «No podemos tener una diferencia tan enorme de métodos en el país. Es fundamental establecer un piso conceptual común que incluya el trabajo con la conciencia fonológica. Aunque no resuelve todo, como la comprensión lectora, es una base necesaria para que no existan tantas diferencias entre jurisdicciones», aseveró Díaz, proponiendo una estructura básica que garantice igualdad de oportunidades en el aprendizaje inicial, independientemente de la provincia donde se encuentre el alumno.
Próximos objetivos: libros a tiempo y mayor precisión
Ante el nuevo ciclo lectivo, la vocera de Argentinos por la Educación trazó una hoja de ruta clara para consolidar lo que se ha avanzado en estos dos años de gestión. «El gran objetivo para este 2026 es que el material —el soporte de papel— llegue a tiempo. Si los libros no están desde el primer día, perdemos la herramienta fundamental de la alfabetización. Además, insistimos en que la evaluación debe dejar de ser una muestra para convertirse en un censo», remarcó.
«Es auspicioso que se evalúe, porque no podemos saber cómo intervenir si no sabemos qué nos pasa, pero hay que ‘ajustar el lente’. Finalmente, necesitamos un acuerdo metodológico nacional. El hecho de que toda la sociedad y el arco político hoy tengan la educación en agenda es el primer paso para revertir la crisis», expresó al cierre de la comunicación.