El desarrollo que necesita San Rafael para salir del óxido económico

Se necesita un plan de recuperación y estimulación de empleo en las fincas.

Ya iniciada la carrera electoral en los tres niveles del Estado, municipal, provincial y nacional, bueno es repasar dónde está parado hoy el departamento y qué es lo que necesita para su desarrollo.
La agroindustria atraviesa una severa crisis desde hace años, lo que ha derivado en que esta parte de la economía local ya no sea, al menos en su dimensión de antes, un fuerte motor de empleo local. Lejos quedó la época cuando miles de personas iban y venían a las fábricas del departamento y eran una postal habitual. Tal vez hoy la realidad del sector la marque el presente de La Colina, que apenas conserva unos 90 empleos fijos y que esta temporada ha dejado de utilizar a unos 500 empleados temporarios, que así han visto evaporarse su fuente de trabajo, en algunos casos con años de antigüedad.
El turismo en San Rafael fue creciendo en los últimos 20 años, aunque en los últimos, tal vez influenciado en parte por la crisis económica, los números de ocupación han dejado de crecer y parecen estar en una meseta. En 2016 el sector generó en el departamento (según informe de la ONG Fundar) unos 1.600 millones de pesos. Cuando las brumas de la crisis dejen ver bien el panorama, se sabrá si el sector dejó o no de crecer y cómo deberán encararse los planes de crecimiento a futuro respecto a la oferta turística, que parece necesitar una diversificación.
San Rafael necesita urgente infraestructura, caminos que lo conecten con el Pacífico y permitan el vínculo económico con un sector del mundo, Chile y sus puertos, que están más cerca que los de Buenos Aires. El paso Las Leñas es un enorme y certero proyecto, pero aún de largo plazo. De todos modos, es importante ir construyendo las redes de caminos que en el futuro vinculen al departamento con ese paso.
También es importante no quedar afuera de la “revolución de los aviones” y disponer de más de una alternativa para ir a Buenos Aires, una ruta a Rosario y, por qué no, ser parte de una ruta más larga que comience y termine en Santiago de Chile. Para ello es necesaria una mejora sustancial del actual aeropuerto, comenzando con la pista, ya que la actual no tiene la capacidad de soporte necesaria para aviones grandes que usan la mayoría de las aerolíneas.
Se necesita la “olvidada” doble vía a General Alvear, una mejor conexión con el norte provincial (acceso norte, continuación de la doble vía que llegó solo a Tunuyán, dejando de lado, otra vez, al Sur) y conexiones con la Ruta 188 por El Nihuil y con la 40 por la 153, a través de 16 kilómetros, para poder conectar con esa emblemática ruta que este año se inaugurará en su tramo de Pareditas a El Sosneado. Ambas, la 188 (aún sin desarrollar) y la 40 por Pareditas, son buenas obras para la región pero que en el fondo “saltan” a la ciudad de San Rafael, llevando el movimiento económico por afuera, aunque paradójicamente ambas obras usan parte del territorio sanrafaelino para pasar.
Y San Rafael necesita un plan de recuperación y estimulación de empleo en las fincas. No se puede seguir abandonando un oasis productivo que fue el pilar sobre el que se asentó el crecimiento y que hoy está siendo dejado de lado entre malos precios, falta de servicios, etc. Hay un 20 por ciento menos de explotaciones agropecuarias que hace 10 años. Sobre el río Diamante, de las 75 mil hectáreas con derecho a riego, el 62 por ciento está abandonada.
De estos y otros puntos centrales deben hablar los candidatos al voto del sanrafaelino. No hay más tiempo que perder, el atraso económico y de infraestructura lo invade todo. Se debe recuperar hoy el esplendor del ayer y cimentar así el futuro.