El día después de las elecciones
Evaluar los resultados electorales a tan poco tiempo de producida la elección, cualquier elección, puede ser arriesgado. Y es que más allá de ganadores y perdedores (categorización para la que, muchas veces, hay que tomarse un tiempo y ver qué ocurre en la práctica), lo que realmente importa desde el día posterior a la expresión del voto popular es que quienes reciben el derecho y la responsabilidad de representar a la ciudadanía lo hagan en consonancia con lo que sus adherentes reclaman.
De un tiempo a esta parte, la clase política partidaria nacional –de todos los partidos y salvo honrosas pero escasas excepciones– parece estar disociada de la realidad de la sociedad civil. El permanente enfrentamiento y la falta de respuestas a los problemas que afectan a la mayoría de la población son la carta de presentación de un grupo que tendría que dedicarse, en realidad, a lograr consensos para que la consecución del bien común sea más sencilla y productiva. Allí reside el fin último de la política y el reclamo de quienes los hemos votado.
El día después de cualquier elección es también, por naturaleza, una jornada de introspección y análisis para las fuerzas políticas. El mensaje que expresa el electorado suele mostrarles qué está reclamando y, claro, por dónde deberían ir sus actuaciones, ya sea que jueguen el rol de oficialismos u oposiciones.
La elección de ayer determinó la conformación de las diferentes legislaturas y, lo admitan sus protagonistas o no, marcó el inicio de una nueva carrera: la de las ejecutivas de 2023, donde la mayoría de los argentinos volveremos a elegir intendente, gobernador y, sobre todo, presidente.
Algo debe quedarle claro a los eventuales postulantes a ejercer esos cargos: estar a la altura de las circunstancias y, por tanto, implementar las políticas que nos lleven a una realidad mejor deberá ser el objetivo que deberían perseguir, dejando de lado los ya casi insoportables encontronazos dialécticos y los intereses sectoriales que nada tienen que ver con el espíritu comunitario.