El dólar se moviliza por el conflicto en Medio Oriente: qué dicen los analistas y qué puede pasar ahora

En menos de dos meses, el dólar estadounidense pasó de mostrar debilidad a convertirse en uno de los activos más favorecidos por los mercados financieros. El conflicto en Irán impulsó la búsqueda de refugio por parte de los inversores y fortaleció a la moneda norteamericana, que había acumulado más de un año de caída.
El llamado índice dólar (que mide el desempeño de la divisa frente a una canasta de monedas compuesta por el euro, la libra esterlina, el yen, el franco suizo, el dólar canadiense y la corona sueca) cotizaba a fines de enero apenas por encima de los 96 puntos, su nivel más bajo en cuatro años, tras perder más de 12% en los doce meses previos.

Desde entonces, el repunte fue significativo. El 13 de marzo el índice volvió a superar los 100 puntos tras subir más de 4%, y en las últimas jornadas se mantiene muy cerca de ese nivel. La mayoría de los analistas considera que el dólar aún podría seguir fortaleciéndose, aunque advierten que su impulso actual responde sobre todo a factores coyunturales.
El análisis del mercado bajo la mirada de los especialistas económicos
Según Javier Molina, analista de mercados de eToro, la fortaleza del dólar está impulsada por “la aversión al riesgo, el shock energético y los tipos de interés, más que por fundamentos de largo plazo”. En ese sentido, indica que el sesgo alcista puede mantenerse en el corto plazo, pero que el escenario a mediano plazo dependerá en gran medida de cuánto dure el conflicto.
Otros especialistas coinciden en que las crisis energéticas suelen favorecer al dólar. Manuel Pinto, jefe de investigación de XTB, explica que la posición de Estados Unidos como exportador neto de energía lo beneficia en un contexto de precios elevados.
A esto se suma el aumento del riesgo geopolítico, el papel del dólar como activo refugio y la ventaja que mantienen las tasas de interés estadounidenses frente a otras economías desarrolladas, factores que seguirían respaldando a la moneda en el corto plazo, según José Manuel Villamor, director de Wealth Management de A&G Banca Privada.

Víctor Alvargonzález, fundador de Nextep Finance, coincide en que la fortaleza del dólar está estrechamente vinculada a la tensión en Medio Oriente: “Mientras se mantenga el conflicto en Irán, es muy probable que el dólar siga fuerte. Si la tensión disminuye, esa fortaleza también podría retroceder”.
A más largo plazo, el impacto dependerá de cuánto se prolongue la crisis y de sus efectos sobre la inflación y el crecimiento global. Las economías que resulten más afectadas por estos factores podrían ver también debilitadas sus monedas.
Pese a la incertidumbre, algunos analistas mantienen una visión relativamente favorable para el dólar. Desde A&G señalan que la economía estadounidense continúa mostrando mayor dinamismo que la europea y que su política monetaria probablemente seguirá siendo más restrictiva durante más tiempo que en la eurozona. No obstante, no esperan una depreciación significativa del dólar, especialmente frente al euro.
Oportunidades de inversión en renta variable y renta fija
Para los inversores que creen que el conflicto en Medio Oriente podría prolongarse, algunos analistas consideran que aumentar la exposición al dólar puede ser una estrategia interesante.
En renta variable, un dólar fuerte combinado con precios altos de la energía suele favorecer especialmente a las compañías petroleras estadounidenses. Empresas del sector podrían beneficiarse tanto del contexto de precios como de la posición estratégica de Estados Unidos en el mercado energético.

También, podrían mostrar resiliencia sectores con ingresos en dólares y presencia internacional. Los expertos recomiendan mantener un enfoque selectivo y priorizar compañías con balances sólidos.
Otra alternativa son los fondos cotizados (ETF) vinculados a energía, defensa o semiconductores. Para diversificar, algunos analistas también ven oportunidades relativas en sectores defensivos europeos, como servicios públicos e infraestructuras.
En cuanto a la renta fija, el aumento del precio del petróleo y el temor a una inflación más alta provocaron una caída en el precio de los bonos, especialmente en los de plazos medios y largos. Para algunos inversores con horizonte de mediano o largo plazo, esto podría representar una oportunidad, aunque la clave sigue siendo el momento de entrada.
Fuente: Canal 26