El ejercicio perfecto para después de los 50: cómo hacer la “caminata del gorila” y cuáles son sus beneficios

La caminata del gorila dejó de ser una rareza del entrenamiento alternativo para instalarse en gimnasios, rutinas de calistenia y prácticas como el Animal Flow, que se basa en imitar los movimientos de diferentes animales. Se trata de un ejercicio funcional que propone desplazarse cerca del suelo, combinando fuerza, movilidad y control corporal en un solo movimiento.
El objetivo es sencillo: reproducir una forma de marcha en cuatro apoyos que obliga al cuerpo a trabajar de manera integrada. Brazos, piernas y core se activan en simultáneo, algo poco frecuente en los esquemas de entrenamiento tradicionales.
Especialistas en actividad física destacan que este patrón de movimiento pone en juego cadenas musculares que suelen estar inactivas por hábitos sedentarios. Caderas, hombros y muñecas asumen un rol central con beneficios directos sobre la estabilidad y la coordinación.

Qué músculos trabaja la caminata del gorila
Desde el punto de vista médico-deportivo, la caminata del gorila se valora por su impacto en el equilibrio al exigir sincronización entre tren superior e inferior, obliga a distribuir el peso corporal con precisión, una habilidad clave para prevenir caídas y mejorar el rendimiento general.
Según el médico deportólogo Santiago Kweitel, director de la Diplomatura en Medicina Deportiva Pediátrica de la Universidad Favaloro, la caminata del gorila “exige una coordinación poco habitual entre brazos y piernas, lo que impacta directamente en el equilibrio y el control corporal”.

Otro de los aportes más marcados aparece en la movilidad de la cadera, una articulación especialmente afectada por pasar largas horas sentados. El ejercicio incorpora desplazamientos frontales, laterales y rotacionales que reactivan flexores y extensores de forma dinámica.
Beneficios principales para el equilibrio y la movilidad
También hay un trabajo intenso sobre hombros y muñecas, ya que soportan parte del peso del cuerpo durante el desplazamiento. Este estímulo ayuda a fortalecer estructuras que no siempre se entrenan en rutinas convencionales y mejora su rango de movimiento.
Cómo hacer la caminata del gorila paso a paso

Para ejecutarlo correctamente, se parte de una sentadilla baja, con los pies algo más abiertos que el ancho de hombros y la columna en posición neutra. Desde allí, el cuerpo se balancea suavemente mientras manos y piernas acompañan el traslsado, siempre con el abdomen activo.
El desplazamiento puede hacerse hacia adelante, hacia atrás o en forma lateral, y se recomienda recorrer pocos metros para luego invertir la dirección. No se busca velocidad sino control y fluidez en cada paso.
Paso a paso para hacer la caminata del gorila
- Parate con los pies abiertos, apenas más separados que el ancho de los hombros, con las puntas ligeramente hacia afuera.
- Bajá a una sentadilla profunda, llevando la cadera hacia atrás y manteniendo los talones apoyados en el suelo.
- Alineá la columna, espalda recta y pecho abierto; activá el core para proteger la zona lumbar.
- Apoyá las manos o los nudillos en el suelo, por delante del cuerpo, con los hombros hacia atrás y abajo.
- Transferí el peso de forma controlada entre manos y pies, evitando rebotes o movimientos bruscos.
- Avanzá alternando apoyos, moviendo primero una mano y el pie contrario, como un desplazamiento coordinado.
- Mantené el movimiento fluido, cerca del suelo y sin apurarte; la estabilidad es más importante que la velocidad.
- Caminá unos metros hacia adelante y luego regresá invirtiendo la dirección del movimiento.
- Respirá de forma constante, sin contener el aire, para facilitar el control del cuerpo.
- Detenete si aparece dolor, especialmente en muñecas, rodillas o caderas, y ajustá la postura si es necesario.
Aunque su popularidad crece, los especialistas coinciden en que la caminata del gorila funciona mejor como parte de una entrada en calor o como complemento dentro de un plan más amplio. No reemplaza un entrenamiento completo pero suma un estímulo valioso.
Cuándo conviene incorporarla a la rutina
Personas con lesiones previas en los tobillos, rodillas o caderas deberían consultar con un profesional antes de incorporarla. Bien adaptada, es un ejercicio accesible sin equipamiento y apto para distintos niveles de condición física.
Fuente: Canal 26