El escándalo por los contratos de limpieza que derivó en la salida de Demián Reidel de Nucleoeléctrica Argentina sumó nuevas derivaciones políticas y empresarias que alcanzan al expresidente Mauricio Macri y al ministro de Economía, Luis “Toto” Caputo.
Reidel, físico y hasta ahora cercano al presidente Javier Milei, fue desplazado de la empresa estatal tras quedar envuelto en un caso de presuntos sobreprecios en la contratación de la firma LX Argentina SA para tareas de limpieza en la central nuclear Atucha.
Según fuentes del sector, el negocio de la limpieza es históricamente utilizado por la política para obtener recursos, ya que se trata de servicios difíciles de auditar y que no requieren grandes inversiones iniciales. Una vez obtenido el contrato, el anticipo permite adquirir la maquinaria necesaria, cuyo costo suele amortizarse en poco tiempo. En ese esquema, los contactos políticos resultan clave para acceder a las licitaciones.
LX Argentina fue una proveedora recurrente durante las gestiones de Mauricio Macri, tanto en su etapa como jefe de Gobierno porteño como durante su presidencia. En 2019, en los últimos meses de su mandato, la empresa recibió un contrato directo del PAMI. En el sector vinculan a la firma con Nicolás “Nicky” Caputo, empresario cercano al expresidente.
Actualmente, LX continúa prestando servicios al Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires a través de distintas licitaciones. Entre ellas figuran la limpieza del Parque de la Ciudad, en Soldati, el Metrobús y el Ecoparque. En 2024, fue adjudicataria de un contrato por 6700 millones de pesos para la limpieza del ex zoológico de Palermo. Además, pocos días antes de que estallara el escándalo, obtuvo el servicio de limpieza de la estación Piedras de la línea A del subte.
La empresa, cuyos propietarios son Gerardo y Lucía Bonetto, también participó en tareas de mantenimiento del Teatro Colón mediante una unión transitoria con SES SA, firma de Nicolás Caputo que recibió contratos millonarios durante las administraciones macristas.
El vínculo entre LX y el entorno del expresidente vuelve a quedar bajo la lupa en un contexto en el que Reidel dependía políticamente del Ministerio de Economía. Esa cartera controla la totalidad de las acciones de Nucleoeléctrica Argentina, distribuidas entre la Secretaría de Energía, la Comisión Nacional de Energía Atómica y Enarsa, todos organismos bajo la órbita de Caputo.







