No hay respiro en los movimientos referidos a la causa que involucra al exsubsecretario de Justicia, Marcelo D’Agostino, imputado por coacciones en contexto de violencia de género y tenencia ilegal de arma de fuego de guerra. Un nuevo capítulo en la guerra de presentaciones y recusaciones dentro de uno de los casos más resonantes que hay en Tribunales.
En esta ocasión, la querella, representada por la abogada María Elena Quintero, presentó un pedido de exclusión probatoria y nulidad de actos procesales. En otras palabras, se trata de dos mecanismos legales utilizados para invalidar pruebas y procedimientos que habrían sido obtenidos o realizados de manera ilegítima. La denuncia sostiene que el equipo defensor se habría valido de información obtenida de forma ilícita, violando el secreto profesional, para construir su estrategia de defensa.
El núcleo del reclamo reside en que el actual defensor del imputado, Eduardo De Oro, fue anteriormente abogado de la denunciante de D’Agostino en una causa penal del año 2011. Según el escrito, De Oro y su madre, Ana María Felipetta -quien también patrocinó a a la denunciante en asuntos de familia-, poseían información sensible y reservada que ahora estarían utilizando en contra de su ex clienta.
La querella argumentó que este accionar constituye una “grave violación ética y legal”, ya que el deber de guardar secreto profesional perdura incluso después de finalizada la relación laboral. Según los estándares legales citados, un abogado no puede utilizar las confidencias de un antiguo cliente para favorecer a la contraparte en procesos posteriores.
La presentación judicial detalla lo que denomina una “fuente contaminada” basada en una cronología de hechos que no admite “lectura inocente”. El 6 de marzo de 2026 un expediente civil (N° 9051) fue desarchivado de manera anómala antes de que existiera un pedido formal en esta causa. En tanto que el 20 de abril de 2026, durante la declaración de la víctima, la defensa ya empleó datos personal que no figuraban en el legajo actual, según la querella. Por último, el 22 de abril de 2026, recién en esta fecha, la defensa solicitó formalmente el desarchivo del expediente que, según las pruebas, ya habían consultado semanas antes.
Para Quintero, el conocimiento de la defensa no provino de canales legales, sino del aprovechamiento de la relación de confianza previa con la víctima.
Fuente: El Sol – https://www.elsol.com.ar/mendoza/el-expediente-de-la-causa-dagostino-no-tiene-respiro-y-recibio-una-nueva-denuncia/







