El “Fabiolagate” y la recesión
La crisis sigue vigente, con atenuantes, pero vigente. Y en ese marco, así lo marcan los relevamientos que diferentes entidades empresariales y comerciales hacen.
Fue así que las ventas minoristas pymes volvieron a registrar una fuerte caída en julio, al retroceder un 15,7% interanual, a precios constantes, de acuerdo a un relevamiento elaborado por la Confederación Argentina de la Mediana Empresa (Came). El índice de ventas minoristas pymes arrojó que los comercios evidenciaron una contracción en el consumo del 1,6% en julio, frente al mes previo, mientras que en los primeros siete meses del año acumula un declive del 17%.
Ante este panorama, desde la Came sostuvieron que «las pymes están intentando mantenerse a flote en un contexto económico financiero muy complejo», y detallaron que «el principal problema de los comercios minoristas en julio fue la falta de ventas».
En julio, siete rubros registraron caídas interanuales en las ventas. La mayor retracción anual se detectó en perfumerías (32,6%), seguida por farmacias (26,4%).
La cuestión representa una encrucijada, ya que el Gobierno hace hincapié en la inflación, la que viene marcando índices en descenso desde enero. Sin embargo, la recesión ya se ha convertido en un problema mayor ya que la afectación del fenómeno hacia la sociedad es evidente y dramático.
El escándalo protagonizado por el ex presidente Fernández ha deparado un doble beneficio para la gestión de Milei: las críticas han vuelto a terreno del kirchnerismo y los medios de comunicación le dedican el 90% de sus espacios a ese tema y no a la realidad económica. El “Fabiolagate” le ha dado un respiro al gobierno nacional. De ahí a pensar que con eso alcance para seguir manteniendo el apoyo popular en un contexto recesivo tan profundo, es demasiado arriesgado: la sociedad está interesada en la conducta de sus dirigentes, pero está más preocupada por llegar a fin de mes.