El FBI alertó sobre los peligros ocultos en las aplicaciones que usamos en el celular

El FBI emitió una advertencia pública sobre aplicaciones móviles que, aun pareciendo inofensivas, pueden recopilar datos más allá de lo necesario y trasladarlos fuera del control del usuario. La agencia señala que otorgar permisos de aplicaciones sin revisar facilita que nombres, números y correos circulen sin el consentimiento explícito del propietario del dispositivo.

Los especialistas recuerdan que muchas apps solicitan accesos a la agenda o al almacenamiento y el usuario suele aceptar por comodidad. Eso permite a desarrolladores o terceros cruzar información y, en algunos casos, continuar registrando actividad en segundo plano. Es clave cuestionar cada permiso y preguntarse si la función justifica el acceso solicitado.

Otro punto que alarma a la FBI es el destino de esos datos: no siempre quedan en servidores locales y, cuando migran a infraestructuras en otros países, las normas pueden permitir que autoridades accedan a ellos. Por eso la trazabilidad y la política de privacidad de la app deben ser revisadas antes de confiar información sensible.

Señales de que algo anda mal

Si el teléfono empieza a consumir batería más rápido de lo habitual, registra un uso de datos inusual o aparecen movimientos extraños en cuentas vinculadas, conviene sospechar. También hay indicios menos evidentes, como procesos que se ejecutan sin abrir la app. Ante dudas, cortar permisos y revisar actividad es prudente.

Cómo reducir el riesgo

Antes de instalar, conviene revisar punto por punto los permisos solicitados y evitar ofrecer accesos que no aporten valor real. No sincronices la agenda si no es imprescindible y bajá aplicaciones solo desde tiendas oficiales. Además, revisar periódicamente la configuración de privacidad ayuda a limitar la exposición provocada por los permisos de aplicaciones.

Los expertos suman prácticas complementarias: comprobar reseñas y permisos antes de instalar, mantener el sistema operativo y las apps actualizadas, y desconfiar de programas que pidan accesos extraños. En casos de duda, eliminar la aplicación y cambiar contraseñas vinculadas es un buen arranque. También es recomendable usar herramientas de privacidad y controlar los respaldos en la nube.

El aviso del FBI persigue que la gente no dé por segura una app solo por su reputación. Pequeñas rutinas —leer permisos, limitar sincronizaciones y revisar políticas— disminuyen el riesgo de filtraciones. En un entorno donde los datos viajan a gran velocidad, la prevención y controles periódicos funcionan como la primera línea de defensa.

Fuente: La 100