Las Salinas del Diamante llamaron la atención en las últimas horas por una inusual coloración rosada que apareció en distintos sectores luego de las recientes tormentas.
Las imágenes, difundidas por la página Soy Malargüe, se viralizaron rápidamente en redes sociales y despertaron todo tipo de consultas sobre el origen del fenómeno.
La explicación más racional y aceptada está vinculada a procesos naturales propios de ambientes hipersalinos. Tras lluvias intensas, el ingreso de agua genera sectores con salmuera estancada y una concentración muy elevada de sal.

En ese contexto pueden desarrollarse microorganismos extremófilos, principalmente la microalga Dunaliella salina y ciertas halobacterias, capaces de sobrevivir donde casi ninguna otra forma de vida lo hace.
Estos organismos producen pigmentos rojizos, como los carotenoides, que funcionan como protección frente a la fuerte radiación solar y la salinidad extrema. Esa producción de pigmentos es la que tiñe el agua y la superficie de la sal con tonos rosados o rojizos, un fenómeno que se registra en salinas de distintas partes del mundo y que suele aparecer de manera transitoria.

El carácter temporal del color también explica otros testimonios recogidos en redes, que señalan que la salina “se ve rosada cuando está mojada” y que, a medida que el agua se evapora y el suelo vuelve a secarse, recupera su color blanco habitual. En ese proceso, la incidencia del sol puede intensificar visualmente el tono, aunque no sería la causa principal.
De este modo, el fenómeno observado en las Salinas del Diamante no responde a contaminación ni a un hecho extraordinario, sino a una combinación de lluvias, alta salinidad, desarrollo biológico microscópico y condiciones de luz, que en conjunto dieron lugar a una postal poco frecuente y altamente llamativa para vecinos y visitantes.







