El Gobierno británico podría suprimir las penas de prisión cortas

El Gobierno británico podría poner fin a todas las penas de prisión que sean inferiores a los seis meses con el objetivo de aliviar el sistema penitenciario. Así lo declaró hoy el secretario de Estado a cargo de las prisiones, Rory Stewart, en diálogo con el Daily Telegraph. De este modo, cada año unos 30.000 condenados, principalmente ladrones, podrían evitar una pena de prisión en Inglaterra y en Gales, indicó el periódico.

Las penas «muy cortas» son «suficientemente largas para causar daño y no lo suficientemente largas para curarlos», estimó este sábado el conservador Stewart al hablar con el citado medio. Siguiendo esa línea, dijo: «Si se encierra a alguien por tres o cuatro semanas, perderá su casa, su trabajo, su familia, su reputación».

No fue todo. El Secretario de Estado encargado de las prisiones también reflexionó que «la seguridad del público se garantizará mejor si tenemos una buena pena de interés general, y ello reducirá fuertemente la presión sobre las prisiones». Las únicas excepciones, según él, serían los delitos violentos o los de carácter sexual.

Importante resulta destacar que la población carcelaria se duplicó en Inglaterra así como en Gales desde principios de la última década del siglo pasado, pasando de 40.000 a más de 80.000 a fines de 2018, según cifras oficiales. Más de la mitad de los 86.275 condenados en 2017 recibieron penas de seis meses de prisión o menos.

Así lo había precisado en diciembre último Rory Stewart en el Parlamento. Vale destacar también que Escocia tiene en vigor, desde 2010, un sistema en el que las condenas de menos de tres meses de prisión no se aplican. Entre ese año y 2017 las partidas públicas destinadas a las cárceles cayeron 22 por ciento, en un contexto de austeridad, según las cifras del centro de reflexión Institute for Government. Al mismo tiempo, el personal penitenciario se redujo de 27 por ciento.

Las declaraciones de Stewart se dan escasas horas después de que el ministro británico de Relaciones Exteriores, Jeremy Hunt, reconociera que si el Parlamento vota en contra del acuerdo alcanzado entre Theresa May y Bruselas, el proceso del Brexit no sería demorado sino que quedaría paralizado. De esta forma, el funcionario advirtió que el Reino Unido podría no salir de la Unión Europea (UE).

«Si el acuerdo es rechazado, a lo que al final llegaremos no será a un tipo diferente de Brexit, sino a una parálisis del Brexit y una parálisis puede llevar a que no haya Brexit», razonó Hunt luego de que numerosos analistas señalaran que el acuerdo en cuestión tiene altas probabilidades de ser rechazado por la Cámara de los Comunes en la venidera reunión, a realizarse el martes próximo.