El Gobierno de Mendoza reforestará 20 mil hectáreas afectadas por los incendios

Los trabajos dieron inicio en agosto del 2018, con la reforestación activa de 5 hectáreas de ejemplares de algarrobo -variedad Prosopis flexuosa- debido al alto impacto de los incendios de la zona. La campaña tendrá continuidad en los meses venideros reforestando otras 20.000 ha de campos, con el objetivo -a largo plazo- de restaurar el bosque nativo y la biodiversidad propia del ambiente árido.

Esta acción cuenta con el aporte del Plan Nacional de Restauración, con el apoyo de técnicos del INTA Rama Caída y de los productores propietarios de los campos afectados. «El Plan Provincial de Manejo del Fuego -perteneciente a la Dirección de Recursos Naturales Renovables-, junto a organismos nacionales, representamos al Estado que hace un esfuerzo conjunto pero también cabe destacar el rol del sector privado que acompañó este arduo trabajo con personal, transporte y herramientas», explicó Guillermo Ferrari, coordinador del Plan Provincial de Manejo del Fuego.

La reforestación que se encarará próximamente, será efectuada con plantines realizados en el Vivero de la Base de Incendio Monte Comán -que funciona desde el 2017 con un producción de 10.000 ejemplares anuales- a partir de la recolección de semillas de forestales autóctonos. Parte de estos plantines fueron producidos por chicos de seis escuelas de la zona, durante sus visitas de educación ambiental organizadas por dicho vivero, periódicamente.

Al igual que el año pasado, ahora serán reforestadas las zonas más impactadas por los incendios, para contrarrestar el efecto del viento que erosiona el suelo con todos sus componentes valiosos para la vegetación. En esta oportunidad se plantarán 5 grupos de especies nativas distribuidos en el área total de 20.000 ha. El trabajo será realizado por un equipo de cerca de 20 personas integrado por los brigadistas de la Base Monte Comán junto a técnicos del INTA y la colaboración de personal de los campos afectados.

El proceso se reforestación comprende, el trabajo de un tractor con rastra, el paso de la hoyadora efectuando huecos con una distancia aproximada de 7 metros -dada la dimensión de los algarrobos una vez crecidos-, la colocación de tutores de madera, mallas metálicas para proteger los plantines nuevos de roedores y riego durante todo un año, con una frecuencia de una o dos veces al mes por cada planta.

Fuente: Jornada