El golpeado y necesitado mundo laboral

La semana pasada, el INDEC informó que la desocupación en el país trepó al 10,1% –un punto más que en el mismo período de 2018–, llegando así a los temidos dos dígitos, cifra que no alcanzaba desde 2006. En este mismo sentido, el organismo mostró que si se suman los desocupados a los subocupados a nivel país, más de 3 millones de argentinos hoy tienen problemas de trabajo.
A nivel provincial, en tanto, las mediciones indican que entre marzo de 2018 y el mismo mes de este año se perdieron casi 5.000 puestos de trabajo registrados.
A la baja en el trabajo formal tanto a nivel nacional como provincial se suma un incremento en la informalidad laboral y la caída del salario real, que en el último año ha perdido –en promedio– casi 15 puntos respecto a la inflación, lo cual inevitablemente repercute en el consumo y suma al círculo vicioso de la recesión.
En estos días también supimos que, en Mendoza, una familia tipo necesitó en mayo $ 27.463,48 para cubrir la Canasta Básica de Alimentos y no ser pobre. En este sentido, se sabe que varias profesiones y oficios perciben salarios que están muy por debajo de ese monto. De hecho, el salario promedio en nuestra provincia no cubre esa cifra: en el sector público, el privado y el informal, en Mendoza se perciben cerca de $ 24.000 por mes, con lo cual en una familia tipo deben trabajar los dos adultos para cubrir los gastos básicos. Esto lleva, en consecuencia e indefectiblemente, a que se haya incrementado en un 60% la cantidad de personas que, teniendo un trabajo, optan por salir a buscar otro.
Las cifras son claras y preocupantes. La crisis vuelve a asestar sus golpes más duros y palpables en la clase trabajadora. Habrá que ver si las próximas gestiones, sean del color político que sean, logran instrumentar políticas que pongan en marcha la actividad productiva, la creación de empleo y el consumo, sin salirse de la senda de la responsabilidad fiscal, conductas económicas estas que como país deberíamos incorporar (sobre todo nuestros dirigentes) de una vez y para siempre.